“Siempre tuve defensores particulares, pues lamentablemente engañaron mucho a mi familia y se quedaron con dinero. (…) Fueron dos defensores, eso si nunca me ha dicho mi familia, pero creo que si fue bastante (dinero), nunca me han querido contar esas cosas. (…) Gracias el Centro Prodh y en la licenciada, bueno delegada de la defensoría pública estatal la licenciada Marta ella me hizo el grandísimo honor de fijarse en mi caso, y es por ello que llega licenciado Chávez a mi vida, como defensor público federal, del cual yo le tengo un eterno agradecimiento porque dentro de toda la experiencia que tuve él sí supo hacer su trabajo”.
El camino demoró un año más
“Estaban atoradas unas pruebas que yo no quería cerrar la verdad, hasta que no salieran esas pruebas, (…) las pruebas de las fotografías que me sacaron porque nunca se había podido llevar a cabo esta diligencia, entonces yo requería esas pruebas porque con esas, yo sabía bien que demostraba al momento de saber quién había tomado las fotos, en qué lugar, y en qué horario, yo podía demostrar que era mentira completamente lo que estaban diciendo”.
El 10 de noviembre del 2018 salió del Centro Federal de Readaptación Social Femenil con una sentencia absolutoria.
“Te enfrentes a otra vida, y no sabía cómo iba estar afuera, a mí los únicos que me hacen fuertes son mi familia, mis hijos y afortunadamente ellos estaban esperando afuera, mis padres los amo, tengo unas tías también que adoro, que son mi vida, mis hermanas, y pues es bien duro, te da miedo salir y saber cómo va estar tu realidad, porque ahí encerrada te ocultan tantas cosas, porque dicen que te protegen, no te dicen nada, entonces sales completamente en blanco a una nueva vida ya mutilada. Es difícil es un sentimiento que es difícil de describir”.
“No he descansado lo que yo hubiera querido, hasta ahorita no he descansado, porque me encuentro con la realidad de que soy una paciente psiquiátrica, de que toda esta situación me dejó con un problema mental que tengo que trabajar, del cual estoy haciéndolo, que no puedo laborar como otras personas donde haya gente porque me pongo mal, me dejó muchas limitantes, no puedo manejar, no debo de andar sola, no me dejaron en muy buenas condiciones ni física ni mentales”.
Actualmente Magdalena asiste a diferentes terapias y talleres para tratar de recuperar su vida ya que a pesar de que a pesar de la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una recomendación desde el 30 de mayo de 2017, no se ha cumplido nada dentro de la reparación.
“La teoría es muy bonita, la teoría, están las leyes de la misma Constitución y lamentablemente no se ha llevado acabo, ahorita me está pasando con la Comisión Ejecutiva de Víctimas desde México, se está parando todo. (…) Ya casi voy para dos años y todavía no hay nada de reparación, (…) mejor otras organizaciones como Amnistía Internacional está apoyándome en ese sentido, amistades como personas de aquí de San Luis que me aprecian que me están dando terapia y es gratuita, mejor otras personas que la misma Comisión, están haciendo tricitas mis derechos”.
Además, comenzó a participar en algunos foros para apoyar a otras mujeres.
“Esto es para que las mujeres que me escuchen, que estén en situación de violencia, sea cual sea la situación, no se queden calladas, no los hagan más grande, no se dañen más”.


