Dentro del Articulo top

Magdalena fue torturada, amenazada, violada, golpeada y acusada de crímenes que no cometió.

Por Fernanda Padilla

La madrugada del 10 de mayo del 2013, marcó un antes y un después en la vida de Magdalena Saavedra, víctima de un grupo de marinos que le destrozó el cuerpo en todos los sentidos, pero no su alma, esa que agradece estar hoy con vida.

“Personal de la  en coordinación con elementos del Mando Único Policial de la Zona Centro (MUP) lograron la detención de 3 integrantes de un grupo de la delincuencia organizada que operaba en la capital de San Luis Potosí. Tenían en su poder armas largas, cargadores, cartuchos, droga, dinero en efectivo, equipo de comunicación y un vehículo”, se leía en algunos medios locales.

Un hombre y dos mujeres, una de ella Magdalena.

“Pues es un 10 de mayo, yo como cosmetóloga, como estilista, como decoradora de uñas, siempre es un día festivo muy significativo para nosotros aquí en México, y los días anteriores siempre de mucho trabajo, estuve trabajando te digo, siempre llevado una vida lo más normal posible, y el hecho de ser 10, pues significa demasiado trabajo, y es lo que estuve haciendo un día antes de la detención, preparándome todavía que fue el día nueve que termine muy tarde, terminé como a las 11, y me estaba preparando para ir a darle serenata a mi familia porque me gusta cantar”.

La detención, un marino le señaló que una persona denunció haber escuchado ruidos de secuestro al interior de la casa de Magdalena

Reportera: ¿Cómo llegan?

Magdalena: “Se metieron como viles ladrones, irrumpieron mi casa, se metieron por la azotea, rompieron las puertas de mi hogar. (…) Yo simplemente vi soldados, ahorita yo te puedo decir que son elementos de la Marina los que me detuvieron. (…) Todo sucedió tan rápido y tan confuso aparte el ver que me sacaba en la casa que se estaban llevando pantallas todo lo que pudiera el día que me estaban destrozando y aparte golpeando eso es algo que no puede estar tan atenta de sus detalles.

Reportera: ¿Estabas sola?

Magdalena: Estaba sola afortunadamente.

Comentarios
plus. abajo articulo