Dos décadas de denuncias, tendederos y violencia que las estudiantes ya no quieren callar.
Por: Cristian Álvarez
En la última década, las mujeres en nuestro país han levantado más enérgica la voz en contra de los abusos sexuales, hostigamientos y la violencia que ejercen en su entorno, antes las denuncias las pocas que se atrevían a no callar y denunciar a su agresor lo hacían en redes sociales.
En nuestro Estado unas de las instituciones que ha tenido que enfrentar las denuncias públicas es la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la cual se ha convertido en escenario recurrente de denuncias por acoso sexual, hostigamiento académico y agresiones contra mujeres estudiantes y en el principal edificio público que ha sido el blanco del enojo de las mujeres en las marchas del 8M.

Lo que comenzó en los pasillos de la universidad como testimonios aislados en redes sociales o en pláticas de alumnos en los pasillos y salones de las facultades, terminó convirtiéndose en protestas, tendederos de denuncia y movilizaciones que exigen castigo para profesores y estudiantes señalados.
2015-2026 una década de escándalos
En los años 2015 y 2017, durante la rectoría de Fermín Villar Rubio, comenzaron a surgir las primeras denuncias públicas en redes sociales, alumnas hablaban de denuncias sobre acoso sexual de profesores y compañeros, aunque la mayoría de ellas no se formalizaron en denuncias formales.

Para el 2018 aún bajo la rectoría de Villar Rubio diversos colectivos estudiantiles empezaron a denunciar públicamente casos de acoso dentro de facultades como: Ciencias de la Comunicación, Medicina y Economía, sin embargo, las autoridades universitarias seguían ignorando a las estudiantes y protegiendo a los profesores señalados.

En el 2019 las primeras en alzar la voz y denunciar con nombre y apellido a sus agresores y hacerle justicia a decenas de ex alumnas que tuvieron que quedarse calladas ante estos abusos, fueron las estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación quienes colocaron cartulinas con denuncias de acoso sexual contra docentes afuera de la facultad.

Al menos 10 alumnas denunciaron sentirse acosadas, los mensajes de denuncia en el tendedero acusaban: insinuaciones sexuales, comentarios sobre el cuerpo de alumnas e invitaciones a acudir a cubículos a solas.
Los docentes señalados por las alumnas en ese entonces eran: Gonzalo Patiño, Gerardo Chávez Reyna y Santiago Arias Thompson.

En ese entonces el rector afirmaba que no se solaparía el acoso dentro de la universidad.
Luego de las primeras denuncias realizadas en Comunicación más estudiantes de otras facultades decidieron también levantar la voz, en el 2020 los tendederos se incrementaron a otras facultades, Economía, Medicina, Estomatología, Ciencias Química y Ciencias de las Comunicación.
En algunos casos se investigaron docentes señalados y al menos tres profesores fueron separados de su cargo tras investigaciones internas.
Para el 2023 ya bajo la rectoría de Alejandro Zermeño Guerra, las denuncias públicas volvieron a surgir las estudiantes comenzaron nuevamente a denunciar casos en redes sociales,. Nuevamente Derecho y Ciencias de la Comunicación eran señaladas y a ellas se unía Ingeniería, para entonces las manifestaciones por el 8M se tornaron más fuertes hacia la Universidad ya que crecía la indignación y que las autoridades siguieran solapando a los docentes.

2025 Crisis universitaria por violencia sexual
El conflicto de abuso y acoso sexual contra alumnas tuvo su crisis en octubre de 2025 cuando una estudiante de 18 años denunció haber sido violada dentro de las oficinas de la Federación Universitaria Potosina, en la Facultad de Derecho. La agresión ocurrió el 17 de octubre y derivó en protestas masivas, bloqueos de avenidas y la toma de instalaciones universitarias, además de paros y toma de instalaciones universitarias por parte de toda la comunidad estudiantil.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía estatal, la joven había estado conviviendo con dos estudiantes de Derecho y un hombre externo antes del ataque. El caso detonó una crisis institucional que obligó al rector, Alejandro Javier Zermeño Guerra, a recibir un pliego petitorio de estudiantes.

La indignación creció cuando alumnos acusaron omisiones y encubrimiento por parte de autoridades universitarias. Tras varios días de protestas, el director de la Facultad de Derecho, Germán Pedroza Gaitán, dejó el cargo, al igual que la titular de la Defensoría de Derechos Universitarios, Magdalena Beatriz González Vega.
Paralelamente, estudiantes denunciaron otros casos de acoso docente en facultades como Economía y Agronomía. En uno de ellos, alumnas acusaron a un profesor de tocar a una estudiante dentro de su cubículo.
Durante este 2026 un nuevo caso de abuso en contra de una estudiante surgió ahora en la facultad de Ciencias, la denuncia refería que el maestro había agredido violentamente a una exalumna. Por lo que estudiantes se manifestaron y bloquearon calles, la universidad se limitó a suspender al La institución suspendió al académico, pero los estudiantes exigieron mayor seguridad, justicia y medidas severas ante la reincidencia del docente.
Balance de la última década
Para colectivos feministas universitarios, el problema no es únicamente la conducta de algunos profesores, sino la respuesta institucional, la cual ha sido en muchos casos omisa ante las denuncias, o las investigaciones son lentas y las sanciones.

Aunque algunas investigaciones internas continúan, las estudiantes sostienen que la universidad aún no ha resuelto el problema estructural de violencia de género dentro de sus instalaciones.
Este próximo 8 de marzo seguramente de acoso volverán aparecer y la universidad en lugar de escuchar, investigar y sancionar ya se prepara para recibir a los colectivos atrincherados.



