“Michael tenía una extraña obsesión con las fotografías de los niños”, comenta: Adrian McManus.
El Rey del pop murió el 25 de junio de 2009. Este video después del revuelo que se armó en el festival de Sundance, en los Estados Unidos, donde se estrenó el documental Leaving Neverland, de Dan Reed.
El interrogatorio se realizó en el hotel Four Seasons, en Nueva York, donde le preguntaron sobre los supuestos abusos a Macaulay Culkin, Jordan Chandler y Brett Barners, quienes solían visitar a Michael Jackson en Neverland, California.
https://www.youtube.com/watch?v=bW_Ftg0eXHg
En el video puedes observar, que el abogado hace preguntas como: ¿Conoces a Geordie Chandlear?, a lo que abogado defensor le comenta que no responda ninguna pregunta, Jackson se defiende diciendo: “una mentira dicha muchas veces puede llegar a creerse, no soy gay, no me blanqueo la piel, soy afroamericano y esta orgulloso de serlo”.
“Jesús siempre se rodeó de niños, así fue como me criaron, para ser así e imitarlo”, comenta.
Ahora, una ex-empleada del artista habla alto y claro, Adrian McManus, que trabajó en el icónico rancho Neverland como sirvienta personal de Jackson, es contundente: “Michael Jackson era un pedófilo depredador que abusó de decenas de niños”. Para tan hiriente acusación se basa en extrañas e inexplicables situaciones que esta vivió durante su estancia en la casona.
Palabras que ofrece al periódico británico ‘Daily Mail’, donde McManus asegura: “Jackson solía meter a niños en su habitación y yo era la responsable de limpiarla luego, vi cosas muy raras”. El artífice de ‘Thriller’ invitaba, supuestamente, a menores a que pasaran tiempo en su jacuzzi. Allí, la ropa interior de estos y la de Jackson acababa flotando en el agua, incómoda circunstancia que se sumaría a la aparición de botes de vaselina o tampones esparcidos por la habitación.
Además, también comenta: “Michael tenía una extraña obsesión con las fotografías de los niños”, algo que en su momento no habría querido contar por miedo, ya que los guardaespaldas del artista la amenazaron con contratar un sicario que se encargara de ella. “Entonces no lo cuestioné porque él era mi jefe y yo solo hacía lo que se supone que debía hacer, pero no paraba de preguntarme qué ocurría allí”.


