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Es un poquito de consuelo poder abrazarlos o sentirlos de alguna manera, es bonito, es gusto, pero también te mueve la tristeza, son emociones, trabajas mucho con emociones”.

Por Fernanda Padilla

La contingencia sanitaria ha marcado a cientos de potosinos que extienden su duelo al no tener la oportunidad de despedirse de aquellos a quienes aman.

Es por eso que Rocío de Alba y Juana Campos ofrecen una alternativa para mantener el recuerdo de los que ya no están con nosotros, ya sea por Covid, o cualquier otra situación, debido a que actualmente solo nos quedan las despedidas a la distancia.

“No, fíjate que a mi mamá siempre le ha gustado la costura, siempre ha cosido, pero realmente nunca habíamos hecho un osito o algo, sino que yo lo vi en internet, y sí, efectivamente como dice mi mamá, cuando estaba sacando su ropa y todo, le digo, no mamita, estas no las des, iban a donarlo todo, le dije, déjame estas porque tengo la idea de hacer esto para los niños, para mis sobrinos y mis hijos. Buscando en internet y modificándole un poquito, lo que nos gustaba y lo que no, sacamos un patrón que nos gustó mucho, y de ahí hicimos el primero, que era para nosotros”, destacó Rocío de Alba.

Tras el recuerdo tangible de un esposo, un papá, un abuelo, en redes sociales amigos y familiares comenzaron a interesarse, lo que las motivó a crear “Sweet Memories SLP”.

“Nosotros trabajamos con emociones, son emociones, son sentimientos encontrados, primero es tristeza, pues sientes esa persona que ya no está contigo, pero cuando ves el osito, tienes algo tangible, tienes algo que puedes abrazar, porque cuando se van dices, ¿y ahora qué me quedan?, ¿dónde están?, y pues es un poquito de consuelo poder abrazarlos o sentirlos de alguna manera, es bonito, es gusto, pero también te mueve la tristeza, son emociones, trabajas mucho con emociones, es por eso que cada osito es bien importante”, señaló Rocío.

Madre e hija decidieron no fabricarlos en serie, ya que aseguraron se tratan de los sentimientos de las personas, por lo que cada uno de los osos deben ser confeccionados con mucho detalle y cuidado.

Juana Campos indicó que desgraciadamente al mundo le ha tocado vivir esta pandemia, “pero cada vez que entregamos los ositos que se han ido de este mundo, pero nos consuela mucho cuando lo reciben y que empiezan a llora, y dice, esta era su camisa favorita, o mira sí lo usaba, es triste como dice mi hija, pero al mismo tiempo aliviamos un poquito y sienten que no se ha ido del todo, siempre estará ahí para ti de alguna manera”, 

Rocío de Alba destacó que también hay casos, donde ni siquiera pudieron despedirse de ellos, ya que ingresaron a un hospital y solo les devolvieron las cenizas.

“Estos ositos de apego están recomendados por los tanatólogos, porque pueden cerrar un ciclo y de alguna manera hablar con ellos, despedirse, y lo sienten como algo de ellos”.

La fabricación de cada una de las piezas comenzó en octubre, y a la fecha se han acumulado cerca de 150 entregas en este taller casero que ha ido atesorando historias.

“Tenemos muchos, no te los podría nombrar a todos, pero una jovencita de 18 años, fallece de cáncer, vienen sus papás y me piden 20 ositos, nos llenó todo este espacio de colores, de alegría, los llamamos por su nombre, (…) la verdad es que se sentía una vibra muy bonita con sus prendas, (…) llegamos a conocerlos un poquito, con sus prendas me di cuenta y eso nunca me lo ha platicado su mamá, pero estoy segura que ella pintaba, porque su ropa tenía muchos rastros de pintura, se sentía que era una niña muy alegre, con una luz muy fuerte”, narró Rocío.

Los osos de víctimas de Covid también se han hecho presente en este taller, para regalarle consuelo a sus familiares.

“Tenemos unas prendas que nos acaban de mandar ahorita de México, nos la mandaron por paquetería y es un joven que era médico, él por estar atendiendo a los pacientes, se contagió de Covid y perdió la vida también. (…) Tíos, que nos ha tocado hacerle los ositos, mucha gente, cada caso son mucho muy especiales”.

Esta familia trabaja en equipo y programa las entregas que son 100 por ciento personalizadas, ya que bordan desde nombres o hasta fechas, además de que las piezas son tratadas con amor durante todo el proceso.

“Son muy importante, y pues, si es muy delgadita le ponemos doble pellón, si es muy gruesa tratamos de acomodarla de alguna manera, así es como nos acomodamos, y también no todos han sido de personas que se nos han ido, nos han traído mamelucos de bebés donde salieron del sanatorio, para centros de mesa, un regalo para baby shower, no todos son de nostalgia”, explicó Juanita.

Desde ositos hasta caballitos, son las solicitudes que realizan las personas que atesoran el resultado de las manos artesanas de estas potosinas que trajeron un rayito de luz entre tanta oscuridad.

“Darles las gracias a las personas que nos han venido a pedir, a solicitarlo, que confiaron en nosotros, que han confiado en notros, nos han tocado personas que nos dicen, es que es lo único que tengo, la única prenda, y dices híjole mano, gracias por confiar en nosotros”.

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