Aseguran que el día de muertos es la oportunidad para visitar y platicar con los que ya no están
Por Fernando Martínez
Como cada año, el mes de noviembre inicia con una de las festividades más representativas de la cultura mexicana, después de que el pasado 2020 derivado de la contingencia sanitaria se presentaron cancelaciones en todo tipo de eventos y festividades, este año el Día de Muertos revivió, en San Luis Potosí, una de las tradiciones más importantes para esta celebración, es visitar la última morada de los seres queridos, regresar con ellos y convivir, si bien no físicamente, si con su recuerdo, sus anécdotas y alegrías.
“Es un momento de alegría, venir a verlos, visitarlos y platicar con ellos, tener un ratito con mis viejos, recordar sus anécdotas”, Ángel.
“Venimos en familia, para visitar a nuestros familiares, nunca los olvidamos, físicamente ya no están con nosotros, pero no los olvidamos, están en nuestro corazón”, Sergio.
Flores y adornos son esenciales para alegrar el sepulcro de los familiares, la limpieza, pintura, incluso mejoras en jardinería o hasta la música se complementan para lograr en el lugar un ambiente ameno, una combinación de tristeza y alegría que liberan lagrimas de aquellos que vienen a visitar a sus difuntos en el panteón del Saucito, pero también una sonrisa.

“Es agradable venir a ver a los familiares, aquí está mi hermano, vengo le limpió, con el talache quitamos todas las hierbas alrededor, le ponemos flores y pintamos las letras, pero lo importante es no dejar pasar el día”, Aarón.
“Ahorita venimos de dejarle a su abuelito y a mi mamá unas flores, un ramito porque ahorita están caritos, pero un detalle o algo para no dejar pasar el día”, Doña Blaza.
Básicamente un día de campo en el cementerio, un día dedicado a los padres que dieron vida, a los tíos y abuelos que cuidaron y apoyaron, a los hermanos que aconsejaban, a la pareja que se mantuvo hasta que la muerte los separó, pero también a los hijos que inesperadamente se adelantaron.

“Vengo a visitarla es mi niña, tiene 52 años, aunque no pueda venir pero no se olvida que eso es lo que más cuenta, le decía yo a mi marido voy de día de campo, voy a un día de fiesta, aquí estoy con ella y aquí estaré toda la vida, ya cumpliría 52 años mi niña, jamás la olvidaré”, Consuelo Montiel.
“No los olvidamos, no olvidamos a nuestros viejos, ellos nos dieron la vida, nos trajeron a este mundo y es la educación que nos dieron, porque ellos, mis papás nos traían a ver a nuestros abuelitos hace años”, Ángel.
Una fiesta que une nuevamente a los que se quedan y los que ya no están, porque la tradición no sólo dicta que los vivos son quienes visitan los camposantos, sino aquellos que se adelantaron también regresan y este lugar se convierte en el punto de encuentro.

“Es un día de fiesta, ya saqué mi rosario voy a sentarme a rezar un ratito, ya le dije a mi familia que no me busquen, que lleven comida y no me esperen a comer hoy, es un día de fiesta para mí”, Consuelo Montiel.
“Mientras podamos y que Diosito Santo nos dé licencia vendremos a visitarlos, los jóvenes, los nuevos ya no tienen estás tradiciones, es una tradición que debería de seguir y así no olvidar a los seres queridos”, Don José.
“Es una tradición muy bonita, tradición única que tenemos aquí en México,
por las creencia de que ellos vienen a visitarnos, de que no nos olvidan y que nosotros no los olvidamos”, Genoveva.“Seguirán pasando los años, seguirá pasando toda la vida hasta que yo me vaya con ella, pero ya vamos a juntas, por lo pronto, no la olvido”, Consuelo Montiel.




