Iglesia lamenta la situación de salud que se vive en la entidad tras seis años de gobierno carrerista
Por: Azdruval Velez
A dos días de que se realice el último Informe de Gobierno, en la recta final de la actual administración estatal, el vocero de la Arquidiócesis potosina, Juan Jesús Priego Rivera, indicó que existen dos grandes pendientes que no pudo solventar el gobierno de Juan Manuel Carreras: la seguridad y la salud.
Priego Rivera, mencionó que, si bien el problema de la inseguridad persiste en el largo y ancho del territorio nacional, San Luis Potosí se encuentra lejos de estar exento de este tipo de problemática al contabilizar el número de robos, asaltos, homicidios, feminicidios, secuestros y demás delitos que se cometen en las cuatro zonas del Estado, situación en gran medida solapada por la impunidad.
“Nos hemos ido habituando a que la delincuencia tenga todos los derechos y la ciudadanía no tenía ninguno ¿por qué? Porque el que te mato, el asesino, reclama todos los derechos y el otro ya no puede reclamar lo suyo… una sociedad de puros derechos es una sociedad que se va al garete, necesitamos también insistir en los deberes, no hay derecho a delinquir”.
El presbítero, sobre el tema de salud, mencionó que la pandemia trajo consigo una serie de problemas que evidenciaron cuál es la realidad que se vive en la entidad potosina con relación a este rubro. San Luis Potosí, lejos de contar con un sistema de Salud fuerte se encuentra a la par de la serie de problemas que se tienen a nivel nacional, comentó.
“Hay personas que no tienen medicamentos… yo sé que no depende sólo del Gobierno estatal, pero, por ejemplo, hay amenaza de huelga en el Hospital Central precisamente en un momento en el que hay un rebrote en los casos de covid. Y yo les puedo decir de primera mano, aunque el Presidente tenga otros datos, nosotros nos encontramos con personas que van y nos piden medicamentos que no pueden conseguir en el sector Salud”.
Por último, Priego Rivera, fue enfático al indicar que el Gobierno estatal se precipitó en entregar el Hospital Central al Gobierno Federal y al Instituto de la Salud para el Bienestar (Insabi), cuando ni siquiera se tenía una certeza de la operación y eficiencia de la nueva institución de salud.
“Sí, porque nunca tuvimos ese problema… de alguna manera las cosas no eran perfectas, pero, funcionaban”.


