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Queda atrás un año marcado por lamentos

Por: El Magazo

Hablar del final del año 2020 sin tocar el tema que literalmente generó un cambio radical en el mundo sería imposible. Lamentablemente se trata de una enfermedad tan nueva como mortal que a la fecha ha cobrado cerca de dos millones de vidas en el planeta. Lamentablemente se trata de un virus que no solamente acabo con vidas humanas sino que también arrasó con la economía de miles de localidades, entre ellas algunas de nuestro San Luis Potosí.

Cabe recordar que en la entidad potosina el virus “arribó” oficialmente un 13 de marzo del 2020 con el anuncio de una persona de alrededor de 55 años que regresó de un viaje a España en dónde tendría su lugar de contagio. Días después se comentaba que la persona, al no presentar síntomas, mantuvo contacto con cerca de una veintena de personas. 12 días después (25 de marzo) las autoridades confirmaban el primer deceso por covid-19 en la entidad.

Son ya más de nueve meses los que ha permanecido la emergencia sanitaria, los números son nada halagadores: 3 mil 352 muertes y casi 40 mil (39 mil 478) contagios confirmados desde el inicio de la pandemia. Este es sin duda el tema que mayor proyección tuvo en los medios, en las acciones (o falta dé) gubernamentales, o en la población en general. Sin embargo, más allá de los cubrebocas, el lavado de manos, la sana distancia o la esperanza depositada en las vacunas, existen otros temas que no deben pasar desapercibidos en este agonizante 2020.

La violencia. Tal vez como nunca (habría que remontarse a finales del sexenio “Marcelista”… ¿coincidencia?) la violencia generada por el tema de la delincuencia organizada y la disputa del territorio derivó en un dantesco desfile de ejecuciones. Lamentablemente fuimos todos testigos de las notificaciones que diariamente llegaron a nuestros equipos telefónicos para dar a conocer una transmisión en vivo de algún medio local, el asunto: ¡otro ejecutado!

Las autoridades en este 2020 no se salieron del discurso, no cambiaron su “script” en la cruenta película que vivieron los potosinos: “las ejecuciones se dispararon a causa de la pandemia porque la delincuencia organizada ya no tiene dónde vender sus drogas… se están peleando la plaza y los espacios” (sic), “ahora hasta los asesinan en Zacatecas y nos los vienen a tirar a San Luis” -no vaya a ser que los cuerpos tengan covid- les faltó decir, ¡lamentable!

Pero, la violencia no sólo se apoderó de las calles sino que también entró a las casas para incrementar uno de los delitos más detestables y, lamentablemente, más comunes: la violencia de género; en específico la aplicada en contra de las mujeres y la que deriva en los atroces casos de feminicidios. Al corte del 29 de diciembre de este fatídico año se contabilizaron 64 muertes violentas de mujeres, 27 de ellas clasificadas como feminicidios según la Fiscalía. Las autoridades, obviamente, atañen estos hechos al encierro generado por la pandemia y no a la falta de acciones preventivas. Sí… verdaderamente lamentable.

En un año por demás atípico y complicado la economía no fue el fuerte de la entidad. Luego del discurso de los últimos 4 años sobre el “pujante” DESARROLLO ECONÓMICO del Estado, la pandemia vino a dar al traste la gran mayoría de trabajos realizados en la materia, a grado tal que la pandemia tiró por los suelos las aspiraciones políticas de quien señalaban como caballo de hacienda por sus labores en el área para arribar a una candidatura a la anhelada gubernatura.

El tema económico no sólo pegó con fuerza al sector industrial (tanto a patrones como empleados) sino que terminó con los sueños y aspiraciones de un sin número de dueños de comercios, micro o pequeñas empresas, ambulantes, emprendedores. Las bodas, los quinceaños, los bautizos, lo eventos sociales que fueron suspendidos también dieron al traste con el ingreso de miles de personas: meseros, músicos, sonideros, cocineros, todos ellos con un presente aún incierto; y ni que decir de los dueños de antros y bares.

En materia política, a unos cuantos meses de la elección a gobernador en la entidad, en San Luis Potosí aún no hay nada claro. Bueno, es de todos conocida la atrocidad de coalición que juntó al agua con el aceite (PRIAN) de la cual saldrá un candidato(a) más debilitado que fortalecido, se sabe que el partido en el poder (Morena) mandará una candidata bajo una decisión apegada a la paridad de género, pero, que lejos de beneficiar al partido abre la posibilidad a una desbandada por la poca fuerza política que tienen las tres aún aspirantes. Los demás… pues siguen como en caballo de hacienda.

Con tintes semi-apocalípticos termina un año 2020 que quedará marcado en la historia del planeta. Un año que trajo consigo algunas atrocidades como las coaliciones políticas entre el agua y el aceite en algunas entidades como San Luis Potosí, o la esperanza derrumbada (una vez más) de los aficionados al fútbol “celeste”, o al impensable concierto “acústico” de la banda de “rock” que parecía nunca lo lograría, o al misterioso y presagiante apagón de fines de año. Sí, como final de temporada de serie de conocida plataforma.

Se va un año y llega otro, los que saben dicen que después de la tempestad viene la calma… pero, precisamente “calma” es lo que debe de prevalecer en los inicios del 2021. Hay que recordar que las vacunas -aún y cuando ya llegaron al país para su aplicación- no culminarán con la pandemia, que el cambio de calendario no representa el final de la violencia en las calles o el maltrato a la mujer, y que a mediados del nuevo año habrá elecciones en la entidad, proceso que, según los que saben, tendrá de todo menos calma… ¡lamentablemente!

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