Aunque no figura entre las entidades con mayor actividad sísmica del país, en San Luis Potosí también tiembla.
San Luis Potosí no suele ser identificado como un estado sísmico. Sin embargo, los registros de este 2026 muestran que los movimientos telúricos también forman parte de la realidad geológica potosina: en lo que va del año se han contabilizado 73 sismos, y el de mayor magnitud alcanzó 4.2, al norte de Matehuala.
La cifra cobra relevancia en el contexto del Segundo Simulacro Nacional de Protección Civil, una jornada que busca fortalecer la capacidad de respuesta de la población y recordar que estar preparados puede marcar la diferencia ante una emergencia.
Aunque estos movimientos no necesariamente representan daños o afectaciones, sí permiten dimensionar una realidad poco conocida: San Luis Potosí no está exento de la actividad sísmica.
Una actividad que no se limita a las zonas tradicionalmente sísmicas
Cuando se habla de terremotos en México, la atención suele concentrarse en entidades como Oaxaca, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México. No obstante, los movimientos telúricos también ocurren en otras regiones del territorio nacional, incluido San Luis Potosí.
La entidad cuenta con antecedentes de actividad sísmica, particularmente en la región Huasteca, aunque también se han registrado movimientos en otras zonas.
Durante 2026, el sismo de mayor magnitud reportado en el estado alcanzó 4.2 y tuvo su ubicación al norte de Matehuala, en la región Altiplano.
Este tipo de eventos recuerda que la sismicidad no depende exclusivamente de la cercanía con las costas. Los movimientos también pueden originarse por procesos geológicos al interior del territorio continental.
¿Por qué tiembla en San Luis Potosí?
Los sismos ocurren cuando se libera energía acumulada en la corteza terrestre, generalmente por el movimiento de fallas geológicas.
Aunque San Luis Potosí se encuentra lejos de las principales zonas de subducción del Pacífico mexicano, su territorio presenta estructuras geológicas que pueden generar movimientos sísmicos.
La actividad registrada en el estado es objeto de monitoreo y análisis para conocer su distribución, magnitud y características.
Sin embargo, la cantidad de sismos registrados no debe interpretarse, por sí sola, como una señal de que ocurrirá un terremoto de gran magnitud. Tampoco es posible anticipar cuándo, dónde o con qué intensidad se producirá un próximo movimiento.
El simulacro como herramienta de prevención
El Segundo Simulacro Nacional de Protección Civil representa una oportunidad para que escuelas, oficinas, empresas e instituciones revisen sus protocolos de actuación.
En San Luis Potosí, donde una parte de la población considera que los sismos son fenómenos lejanos, estos ejercicios también permiten fortalecer el conocimiento sobre los riesgos locales.
La prevención comienza con acciones sencillas: identificar rutas de evacuación, ubicar zonas de menor riesgo, establecer puntos de reunión y conocer cómo actuar durante un movimiento telúrico.
También es importante revisar las condiciones de los inmuebles, asegurar objetos que puedan caer y contar con un plan familiar de protección civil.
Los 73 sismos registrados durante 2026 no significan que San Luis Potosí esté ante una emergencia sísmica. Pero sí constituyen un recordatorio de que la actividad telúrica existe y debe ser considerada dentro de las estrategias de prevención.
El reto no consiste únicamente en registrar los movimientos, sino en traducir esa información en medidas concretas de preparación, monitoreo y protección para la población.
Porque, aunque San Luis Potosí no sea una de las entidades más asociadas con los terremotos, la posibilidad de que ocurra un sismo forma parte de su realidad geológica.
Este Segundo Simulacro Nacional deja una pregunta sobre la mesa: si hoy se registrara un sismo en San Luis Potosí, ¿sabemos cómo actuar?


