Advierte que sin presupuesto, capacitación y cambios estructurales en las instituciones, las víctimas de violencia seguirán enfrentando revictimización y retrasos en el acceso a la justicia
Por Jazmín Viramontes
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, en su visita al municipio de Villa de Pozos este sábado, la activista y sobreviviente de violencia ácida, Malena Ríos Ortiz, aseguró que uno de los pendientes más urgentes en México para garantizar justicia a las mujeres es la reforma profunda de las fiscalías, instituciones que —afirmó— enfrentan problemas estructurales que impiden brindar atención adecuada a las víctimas.
La impulsora de la llamada “Ley Malena” consideró que las discusiones recientes sobre reformas al Poder Judicial dejaron fuera un aspecto fundamental para atender la violencia contra las mujeres: el fortalecimiento de las fiscalías estatales, donde se investigan la mayoría de los delitos del fuero común.
“Reformar fiscalías. Ese es uno de los principales pendientes en nuestro país. La mayoría de las violencias que vivimos las mujeres son del fuero común y no del fuero federal, por lo que es ahí donde se necesita un cambio profundo. Si realmente existe un interés por proteger a las mujeres y a las infancias, es necesario comenzar por transformar las instituciones que reciben las denuncias y llevan las investigaciones”, dijo al respecto.
Malena Ríos explicó que muchas agencias del Ministerio Público trabajan con recursos limitados y con una carga excesiva de casos, lo que provoca retrasos en las investigaciones y procesos judiciales que pueden extenderse durante años.
La activista compartió su propia experiencia en el sistema judicial mexicano, donde —señaló— ha enfrentado múltiples cambios de juzgadores sin que su caso tenga una resolución definitiva, a pesar de los años transcurridos desde el ataque que sufrió.
“En mi caso llevo casi siete años buscando justicia y voy con la novena jueza. Nadie ha podido resolver mi tema. Entonces, ¿qué es lo que está pasando? Hay una disfunción muy evidente en los juzgados y en las fiscalías. Por eso hablamos de la necesidad de cambios reales, de terminar con los compadrazgos y de garantizar instituciones que realmente funcionen”, añadió.
En este contexto, la activista destacó que la lucha contra la violencia hacia las mujeres no puede limitarse a fechas conmemorativas como el 8 de marzo o el 25 de noviembre, sino que requiere acciones permanentes de las autoridades y de la sociedad.
“Esta lucha no es de un solo día. Tenemos 365 días para trabajar por los derechos de las mujeres. Las activistas tocamos puertas, impulsamos leyes y alzamos la voz, pero ese trabajo también tiene que reflejarse en políticas públicas reales y en instituciones que garanticen justicia”, enfatizó.


