octubre 5, 2026

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Mujeres en la línea de emergencia: vocación, riesgo y valentía

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21/04/2026

Cuando suena una alerta, no hay margen para dudar. Mientras muchos se alejan del peligro, hay quienes corren hacia él.

 

Por: Jazmin Viramontes 

Cuando suena una alerta, no hay margen para dudar. Mientras muchos se alejan del peligro, hay quienes corren hacia él. En cuerpos de auxilio como bomberos, Cruz Roja y Protección Civil, cada vez es más visible la presencia de mujeres que han hecho de salvar vidas una forma de vida.

Herencia entre llamas

Para María Margarita Benavente Duque, ser bombera no fue una decisión repentina, sino parte de su historia familiar. Su vínculo con la corporación viene de generaciones atrás.

“Bomberos fue fundado por mi papá, mis tíos… aquí inició el comandante Antonio Benavente, Alfonso Benavente, Enrique Benavente y mi papá. Entonces… yo creo que ya la traemos en la sangre”.

Desde niña, su entorno estuvo marcado por sirenas y camiones de emergencia, lejos de los juegos tradicionales.

“Desde pequeña andaba casi en las máquinas… iba de metiche, pero no hacía nada. Simple y sencillamente iba de metiche y, con el tiempo, vas aprendiendo, vas conociendo… vas capacitándote”.

A los 15 años vivió su primer incendio, una experiencia que definió su camino.

“Fue la zapatería Oscar… para aquel entonces yo no tenía equipo de protección personal, nomás me quedé fuera de la línea… pero fue el primero al que yo asistí”.

Con 45 años de servicio, reconoce que el miedo nunca desaparece, pero se aprende a controlarlo con técnica y experiencia.

“Siempre va a haber miedo… puedes responder muy agresiva o a la ofensiva, depende de cómo debes hacer el ataque. Pero debemos saber las técnicas y estrategias… Todas las emergencias son diferentes”.

El desgaste físico también forma parte del oficio.

“Ya tengo una prótesis de rodilla. Ya no me puedo hincar… no, no me puedo hincar… pero sigo trabajando”.

Entre sus recuerdos más difíciles está un incendio industrial que puso a prueba sus límites.

“Entramos a la línea de fuego para tratar de bajar temperatura al reactor… y cuando se nos acababa el agua, pues ahora sí… por atrás”.

A pesar de todo, la motivación permanece intacta.

“Realmente te fluye la adrenalina… dices: ‘ah, eso está bueno, ¡vamos!’”.

Entre la familia y la emergencia

Para María Teresa Basilio Vázquez, integrante de Cruz Roja, cada jornada implica equilibrar su vocación con su rol como madre de tres hijas.

“Yo nací con esa vocación de servicio hacia los demás. Siempre me ha gustado ayudar a la gente”.

Convencer a su familia fue uno de los primeros retos.

“Tuve que convencer a mis papás… Ellos saben que siempre he sido bien machetona; saben que soy aventada, que me gusta la acción… la adrenalina”.

El temor de sus seres queridos estuvo presente al inicio.

“¿Qué vamos a hacer si te llega a pasar algo? Eso me decían”.

Una de sus experiencias más impactantes ocurrió durante una misión tras un huracán en Guerrero.

“Ver las condiciones en las que la gente estaba… desesperados por agua… varios compañeros salíamos llorando de ver la situación… de sentir esa impotencia”.

Para desempeñar su labor, ha aprendido a separar lo personal de lo profesional.

“En el momento que yo llego aquí… tengo que dejar todo atrás”.

Portar el uniforme, afirma, implica una gran responsabilidad.

“Este peto es la bandera que me respalda… que soy un personal sanitario”.

Calma en medio del caos

Andrea Yoselin López Grimaldo, de Protección Civil, encontró su vocación en una experiencia personal: el cuidado de sus abuelos enfermos.

“La impotencia de verlos y no poder ayudarlos… me incitó mucho a querer ayudar a la gente”.

Hoy, su mayor desafío no es físico, sino emocional, al enfrentarse diariamente al dolor ajeno.

“Al atender a mis pacientes… me pongo en su lugar. Sentimos lo que ellos están sufriendo”.

Algunos casos han dejado una huella profunda.

“Un hecho en carretera Matehuala… nada más quedó la niña… pero sus papás ya no tenían signos vitales”.

Pese a los retos, se siente orgullosa de su labor y del papel de las mujeres en este ámbito.

“A veces ponen a un hombre por encima porque ‘puede más’… pero aquí demostramos que podemos”.

Aunque el miedo es constante, no detiene su compromiso.

“Sí, da mucho miedo… todo eso nos genera mucha tensión”.

Vocación que no se apaga

Además de enfrentar emergencias, estas mujeres lidian con el cansancio, la distancia familiar y los prejuicios. Sin embargo, cada vez que suena una sirena, su decisión es la misma: ayudar.

“A mí me gusta continuar con la mística del servicio… no lo podría dejar”.

“Es un reto día a día… tengo que mantener un equilibrio, dejar todo atrás”.

“Desde chiquita se siente la vocación… hay que mantener ese sueño”.

En la línea de emergencia, el valor no distingue género. Cada vez más, tiene rostro de mujer.

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