El Drible
Por años se le juzga al deportista mexicano como carente de facultades físicas o mentales para estar dentro de la élite de diferentes deportes, para ser más preciso; se le resta valor al que triunfa cuando no es en fútbol. La realidad es que en el deporte Mexicano se vive una época dorada; un día Julio Urías gana su juego 20 en la MLB con el equipo que ha dominado la liga divisional, poco después José Urquidi logra rebasar al legendario “Toro” Fernando Valenzuela al conseguir ganar 2 juegos en serie mundial a lo largo de su carrera, una semana después Saúl “El Canelo” Alvarez se confirma como el mejor boxeador del mundo y al día siguiente Sérgio Pérez sube a su podio número 15 en la fórmula 1.
No se trata de Mexicanos que crecieron en el extranjero y que adquirieron la nacionalidad mexicana gracias a sus padres, son orgullosamente nacidos y crecidos en México. Quizá no todos tienen una historia de superación, no todos vinieron desde abajo, de un barrio o un pueblito, pero todos son ejemplos de éxito en el tan criticado deporte de nuestro país.
El más cuestionado de todos sin duda alguna es el “El Canelo”, aún y cuando el pasado sábado se convirtió en el mejor boxeador del mundo al vencer a Caleb Plant y así logró unificar los cuatro títulos de los pesos medianos, después de contundentes victorias; una gran parte de la afición al boxeo sigue poniendo en tela de juicio su calidad, argumentando la falta de peleas contra rivales que le exijan al pujilista una guerra arriba del cuadrilátero, de esas guerras que libraba el mítico Julio César Chávez.
En números, históricamente “El Canelo” ya ha superado a lo hecho por la leyenda del boxeo mexicano; pero para la gran mayoría Julio César Chávez sigue siendo el rey del boxeo. Para muchos, incluso Juan Manuel Márquez está por encima del tapatío, después de la rivalidad que mantuvo al final de su carrera con Manny Pacquiao y que dió la oportunidad de disfrutar a los amantes del boxeo episodios memorables que tuvieron como cierre uno de los nocaut más impresionantes del boxeo que terminó por encumbrar al “Dinamita” Márquez.
Tal vez una noche de esas es la que le falta al Canelo, una donde no parta como amplio favorito ni en la previa y tampoco arriba del cuadrilátero, donde logre sobreponerse a la adversidad y venga de atrás para conseguir un triunfo lleno de dramatismo, una auténtica proeza. No se puede decir que Saúl nunca tuvo la opción de tener una pelea con estás características, la gran oportunidad le llegó quizá muy temprano en su carrera, un joven Canelo Alvarez con todo en contra se enfrentó a uno de los máximos exponentes de la historia del boxeo Floyd Mayweather JR. en el punto más alto de su carrera, otro igualmente criticado por la falta de espectacularidad en sus combates.
El hecho de que “Canelo” y su equipo impongan cláusulas a sus rivales o que escoja al que más se le acomode, solo es un privilegio del boxeador por la reputación que le precede, bien ganada con sus actuaciones, es un lujo que hoy puede darse gracias al buen manejo de su carrera.
Ahora bien, precisamente eso, “los lujos” del boxeador, son el motivo de que no termine por conectar, el mexicano quiere un campeón del pueblo, con humildad, la vida de Saúl contrasta totalmente; hasta el color de piel le juega en contra en términos de identidad, ¡El peor enemigo de un mexicano es otro mexicano! es un dicho que le queda ad hoc.
El canelo no va a cambiar la manera de afrontar sus combates, mal haría si lo hiciera, es un boxeador muy técnico que estudia a sus rivales y prefiere seguir la estrategia de su equipo antes de ir desbocado al ataque, no se enfrasca en intercambios de golpes y tiene bien claro que salir victorioso es más importante que agradar a la grada, no quiere y no debe arriesgar todo lo que a día de hoy a ganado, quizá el único tema pendiente es un nuevo combate con Gennady Golovkin “GGG” a quien ya venció por decisión, pero que dejó muchas dudas en los puntos otorgados por los jueces de la pelea, nada mejor que una victoria por nocaut para aclarar esas dudas.
El deporte mexicano vive un buen momento, tal vez no en deportes de conjunto, pero pocos países pueden presumir de tener peloteros, boxeadores y pilotos compitiendo en la cúspide de sus deportes y siendo figuras, démosle ese honor a quien se lo merece.


