Se trata del segundo espacio de su tipo en el país, el cual inició labores formalmente en julio de 2024.
Por Jazmín Viramontes
“Podemos encontrar las coincidencias para que se pueda determinar que hay una persona que coincide con el perfil de ADN, esto como resultado, pues bueno, es la localización de una persona a través de utilización de técnicas y de genética”: Leobardo Aguilar Orihuela.
En México, aproximadamente uno de cada 207 hogares ha sufrido la desaparición de algún integrante de su familia, madres buscan de manera incansable a sus hijos, esposas y esposos que buscan a sus parejas, hijos que buscan a sus madres y padres, algunas veces dedican el resto de su vida y llegan a fallecer sin saber dónde está su familiar.
Hasta enero de 2025, se tiene registro de 121 mil 582 personas desaparecidas y no localizadas en el país y desde 2006, más de 72 mil cuerpos aún no se han identificado, de acuerdo con RED LUPA.
Desde julio de 2024, el Laboratorio de Genética Forense de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas (CEBP) de San Luis Potosí representa una luz de esperanza, para poner fin a esa incansable búsqueda. Siendo apenas, el segundo se su tipo en el país, luego del de Coahuila.
“El laboratorio no realiza las identificaciones, sino que trabaja de manera coordinada con la Fiscalía que es la que tiene la tutela de los cuerpos a través del Semele (Servicio Médico Legal), a través del Ministerio Público, nosotros indirectamente no, a indirectamente colaboramos y hemos ayudado muchas identificaciones que se han realizado y ese es el objetivo de la Comisión apoyar”, señaló Leobardo Aguilar Orihuela, titular de dicha comisión.
“¿Dónde están?, ¿dónde están?”, ha resonado en el país, cada vez con mayor fuerza, por aquellos que esperan encontrar cualquier indicio para dar, con quienes han perdido.
La tecnología al servicio de la investigación forense, ha permitido, que con una muestra de sangre de algún familiar se pueda obtener el perfil genético que ayuda a la identificación de aquellos indicios, que las autoridades o las mismas familias encuentran.
“Una vez que cada muestra tenga su clave interna se pasa a la siguiente área, ya sea en el área de procesamiento de extracción de muestras de altas copias de ADN o si es algún indicio o resto óseo, se va a pasar al área de procesamiento de muestras óseas. Una vez que se pasa la muestra de sangre al área de extracción de muestras de altas copias ahí se va a procesar la muestra, se le van a quitar todos los inhibidores, se va a purificar para poder extraer el ADN de esa muestra”, explicó Maritza Morga Ramírez, encargada del laboratorio potosino.
La líder de una plantilla de personal experto en la materia, explicó que, para poder identificar el ADN de una persona, es necesario tener muestras de sangre de sus padres biológicos, pero si no es posible, de sus hijos, de su esposa o esposo y, en última instancia, de algún otro familiar no directo, aunque eso reduce las probabilidades de obtener una identificación al 100 por ciento.
“El conjunto de estos fragmentos genéticos nos va a dar el perfil genético, este perfil genético que obtenemos lo ingresamos a una base de datos, realizamos el informe de resultados y se lo entregamos a las familias, y ya lo pueden compartir, pueden solicitar que se ingrese a su carpeta de investigación de la Fiscalía, para que se haga el cotejo con bases de datos que tienen”, enfatizó.
Los hombres y mujeres que se han especializado para brindar este servicio saben que al final del día su labor es mucho más valiosa; pues en sus complejos procesos científicos hay más humanidad de la que podría imaginarse, ellos dan dignidad a las personas que ya no están para pedir ayuda y a sus familias, el consuelo de poder llevarles a casa.
“El equipo va a separar el ADN en los diferentes fragmentos y una vez que ya termina, esas muestras son analizadas en este otro software y al final nos arroja el perfil genético de las muestras que metimos en el equipo. (…) Este perfil genético consiste de una serie de marcadores genéticos, entre más marcadores haya nos sirve mejor y podemos identificar sin mayor problema, entonces estos son los perfiles genéticos que se obtienen al final de todo el flujo de trabajo realmente es que es el objetivo de nosotros obtener esto”, enfatizó Juana Hernández, una de las genetistas de este laboratorio.
Su labor es un acto de justicia, de humanidad, de solidaridad con quienes buscan a sus seres amados, en medio del dolor. En esas manos expertas, la genética pasó de ser solo una disciplina a convertirse en un puente entre la ausencia y el reencuentro, aunque sea en pocos casos. Cada muestra, cada perfil y cada coincidencia encontrada conducen un poco más hacia la verdad y en algunos casos, al consuelo final de poder decir: vas camino a casa.


