“Por lo regular nosotros empezamos aquí desde el día 31 de octubre, hasta el día 2 de noviembre, el día 31 viene en todos los que se ahorcaron, se mataron en accidentes, el día primero llegan los angelitos, qué son los niños, cómo podemos ver los niños, son bien rápidos, es lo que nosotros tenemos entendido por nuestros ancestros que llegan los niños primero, y luego viene el día 2 de noviembre que llegan todos y qué es la fiesta principal”.
Las calles se llenan de olor a incienso, flores de cempasúchil, colores y sabores para recibir a sus seres queridos que vienen del más allá a vivir esta mágica fiesta con décadas de tradición.
“En el Barrio Progreso así empezó aquí empezaron los meros huehues, que les decimos nosotros y significan viejos, aquí nacieron los verdaderos huehues, después de aquí empezó la raíz, después fueron las ramas”.
Desde hace más de dos meses inician los ensayos, cada comparsa se integra de 15 o más personajes.
“Tenemos un capitán, en sí que nos dirige y es el que nos coordina todo, luego viene un capitán que viene siendo el apache, que aquí está él es el capitán, él es el que lleva con la vara y nos empieza a dirigir los pasos, deciden qué personaje, nos corresponde a cada uno de nosotros”.
Al son de los huapangos las comparsas empiezan, desde el primer acorde y aunque no formes parte de este grupo, el cosquilleo que recorre los pies es inevitable, ese son que te invita a probarlo, a seguirlo, a bailarlo.
“A nosotros nos impulsa nuestra familia nuestro barro nuestra tradición y nuestro pueblo pero nosotros lo que saque al pueblo de la Huasteca potosina”.
La muerte es inevitable, llega cuando menos te lo esperas, pero mientras sigan tocando sus sones esta maravillosa tradición la mantienen viva.
“No paramos nunca, nosotros seguimos lo que es la tradición de la Huasteca, llueva, truene o relampaguee, nosotros estamos bien firmes, siempre sacando adelante nuestra tradición”.
Dentro del Barrio Progreso Carlos Hernández y Arnulfo Mier son los responsables de planear y coreografiar los pasos de esta peculiar y mágica comparsa que está bajo el mando de Hugo Reséndiz, quien empezó a bailar desde los 14 años.
Como ya vieron las comparsas se caracterizan por los distintos personajes que la integran, la muerte es esencial y el diablo la acompaña, en el Barrio Progreso son los hermanos Arnulfo y Brayan Mier quienes se encargan de darles vida.
“La muerte para mí es vida, también porque gracias a Dios hoy recordamos a nuestros seres queridos y lo recordamos gracias a ellos”.
“El personaje que representa vengo haciendo discordia con la muerte, porque el diablo siempre se quiere llevar las almas que están penando, para el otro lado aquí a la muerte vengo a sonsacarla y hacerle desmanes”.
Los hermanos Mier preparan su gráfica semanas antes, un caso peculiar es el del diablo, ya que Brayan además del valor y coraje que se requiere le pide a su hermano labrar su máscara como se le aparece este personaje.
Desde un mes antes el insomnio lo visita, para aparecérsele de la forma que quiere ser representado, se te enchina la piel de solo pensarlo.
Como en Axtla, otros municipios cuentan con sus propias comparsas, que bailan y celebran por las calles, a esos que se fueron pero nunca dejarán de ser recordados.


