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“La Caravana de los sueños”

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02/02/2019

Eran las 12 del medio día y el sol cubría una fila larga de sueños y esperanzas que avanzaba rápido, por la Carretera 57.

 

Por: Elizabeth Vázquez

Hombres, mujeres, niños y niñas pertenecientes a la Caravana Migrante, pisaban suelo potosino.

Eran más de 2 mil migrantes provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala, quienes caminan en busca de una mejor vida, en Estados Unidos si había suerte, la segunda opción sería quedarse en México.

Pero en esa caravana de sueños y esperanzas hay 2 mil historias diferentes que quedaron en su país, pero también hay coincidencias y objetivos comunes.

Historias Migrantes.

Delia/Hondureña

“Para mí es una aventura, es un sacrificio pero hay que hacerlo”.

A la edad de 57 años Delia con una gran sonrisa se detiene para platicar afirma que está travesía para ella es una aventura, ella viaja sola.

Afirma que tiene 8 años sin poder encontrar trabajo y debido a las condiciones de inseguridad y pobreza en su país decidió dejar su pasado y buscar una nueva oportunidad en Estados Unidos, lo que la mantiene con ánimos es llegar a ver su hija que la espera cruzando la frontera.

“Mi hija está en EU y vengo buscándola porque sabe cómo está el país y estoy sola”.

Marleni/Hondureña

“Aunque yo me parta la vida, pero la idea es si logró cruzar trabajar dos o tres años para hacerles su casa”.

Marleni dejó en Honduras a sus dos hijos un niño de 11 años y una niña de 8 años, y al recordarlos se le asoman unas lágrimas, que aunque trata de contenerlas éstas brotan de sus ojos.

Marleni se fue de su país porque las oportunidades para estudiar y trabajar son escasas.

“Estaba luchando por estudiar en la Universidad, termine el Colegio vendiendo ambulantes, luego entre a la Universidad y no pude seguir porque es muy costosa”.

Marlene quiere intentar cruzar hacia EU pero sino lo logra se quedará trabajando en la frontera.

“La idea es que ellos estudien, que ellos cumplan sus sueños, ya que uno no lo ha podido hacer”.

Alexis/Salvadoreño

Sentado bajo la sombra de un árbol que se encuentra en las instalaciones de la Feria Nacional Potosina, se encontraba Alexis, eran las dos de la tarde y era uno de los afortunados que habían llegado al albergue que se había habilitado por parte de las autoridades, después de caminar 3 horas una camioneta de Derechos Humanos lo trasladó junto con otras personas a este lugar.

Alexis dejo su esposa y sus dos hijos en El Salvador, afirma que se fue de su país porque las condiciones no eran óptimas para seguir viviendo, pobreza e inseguridad una constante en su nación.

“No yo ya no regreso a mi país, miedo a que me maten, o por cualquier cosa o porque el gobierno o porque la policía también está arruinada allá”.

Braian/Hondureño

“Yo le doy gracias a Dios, hasta donde me tiene con vida”.

Sin camisa y sentado sobre una de las colchonetas que fueron colocadas en uno de los módulos de la Feria Nacional Potosina estaba Brian quien afirma viajar sólo y que en su natal Honduras dejó a su mamá y a sus hermanos, viene a buscar mejores oportunidades, cualquier cosa es buena que lo que su país le ofrecía.

Dijo que ahora está Caravana del Migrante es una gran familia donde todos se cuidan y en la que si detectan a alguien robando lo denuncian y lo entregan a las autoridades.

“Al que ande robando ahí, lo agarramos, le ponemos una paliza y lo entregamos a las autoridades”.

Futuro incierto

Lamentablemente los más de 2 mil migrantes que pasaron por nuestro Estado rumbo a Estados Unidos, tienen un futuro incierto, a algunos los espera un familiar, otros solos buscarán comenzar una vida de cero en Norteamérica o aquí en México.

Lo cierto es que no quieren regresar a su país.

“Supuestamente tengo un tío, supuestamente el me puede ayudar”.

Jairo/Hondureño

“Yo tengo mi hermano y mi cuñado…lo que me consiga mi hermano es de lo que pienso trabajar”.

Hace 15 días salieron cargando sueños y esperanzas. No importa el cansancio, el frío, el sol, pasar hambre, tienen un objetivo llegar a Estados Unidos trabajar y trabajar día y noche para ofrecerles una mejor calidad de vida para sus familias que dejaron en sus países.

“Yo se que Dios va delante de nosotros y nos va cuidando” orgullosa y contenta dice Delia quien se incorpora a la Caravana para seguir su camino.

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