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-Una serie de actos de discriminación y odio nublan a la administración capitalina

Por Redacción

Los privilegios no los conocen, son mujeres que desde muy niñas no aprendieron otra cosa más a qué salir adelante con sus propias manos, en una ciudad en la que la mezquindad de sus gobernantes son uno de los muros más anchos.

Y estas diferencias y discriminación se vieron reflejadas la semana pasada cuando nuevamente como históricamente lo han hecho las autoridades mujeres indígenas fueron violentadas.

 

Viernes 28 de agosto

Usuarios del redes sociales tronaron ante la exposición de un video en el que se aprecia a un par de inspectores capitalinos amedrentando a una vendedora de flores en el Centro Histórico, con su hijo a espaldas, ahí, los ciudadanos no se callaron y ante la presión de los transeúntes que exigían la soltaran, no tuvieron otra más que dejarla ir, no sin antes maltratarle su mercancía con la que posiblemente llevaría algo de comida a su mesa.

De ese hecho, el alcalde Xavier Nava se volvió ciego…

“Nunca se violentó, no se violentó, lo qué hay un llamamiento a llevar a cabo, lo que está en el reglamento hay que revisarlo (…) la vendedora que fue retirada o a la que se le hizo la solicitud, tiene un permiso para trabajar en la explanada Ponciano Arriaga, en donde había dejado a alguien trabajando en el puesto, a un niño, y ella estaba llevando a cabo estas actividades”.

A pesar de la crisis económica que no le está pegando a un alcalde que sigue cobrando casi 100 mil pesos al mes, insistió en que se debe seguir lastimando a la ciudadanía.

“Lo qué hay es que se puede quitar la mercancía cuando están llevando a cabo actividades para lo cual no está permitidos o no tienen un permisos, (…) – ¿vio el video? – por supuesto, – ¿no cree que se violentó? – …”.

 

Martes 01 de septiembre

Ni cinco días habían transcurrido cuando una nueva agresión se hizo presente.

Esta vez, las cercanías de la explanada Ponciano Arriaga fueron el escenario de un atropello más que estaría a punto de cometer una administración que se ha caracterizado por la falta de sensibilidad y el respeto de los derechos humanos, sobre todo en aquellos sectores relegados.

Elementos de inspección de la Unidad de Gestión del Centro Histórico (UGCH) contra un grupo de mujeres ambulantes dedicadas a la venta de flores escalaron las agresiones verbales y llegaron a los golpes.

Las imágenes eran evidentes, una de las mujeres, que además forman parte de las comunidades indígenas de la capital fue saco de boxeo de una de las trabajadoras de la administración, como señalaron las afectadas.

Se observan las heridas, manos rasguñadas como marcas de un animal ponzoñoso, lleno de ira y falto de razón, el rostro también llevaba a cuestas la inflamación de una bofetada que no tuvo compasión.

 

La inspectora además, las acusó de haber dañado su dispositivo móvil, por lo que los elementos policíacos no tuvieron mayor empacho en trasladar a las vendedoras de flores, en un operativo impresionante, como si se tratara de una banda de narcotraficantes, esas como las que a diario dejan muerte y sangre en la capital y qué siguen gozando de impunidad ante una justicia que está más interesada en procesar a un trío de indígenas que solo buscaban el pan del día.

“Nada más llegan y arrebatan las cosas, no es justo, el señor presidente(Xavier Nava) que se ponga a nuestro favor porque somos mujeres trabajadoras, no estamos robando, simplemente nos estamos ganando el día, nosotros vivimos de al día”.

 

¿A qué quieren que nos dediquemos?, tronó una de las testigos de la agresión, al cuestionarle a un alcalde que prefiere no ver y no oír a sus ciudadanos.

 

“Con esta carga pesada traemos nuestras plantas, también que se ponga un día a trabajar y que también lo jaloneen para que vea cómo se siente, ojalá que ponga algo de su parte porque no es justo, ya van dos veces que nos hacen esto junto con el caso de la otra muchacha que agredieron, y no es justo porque no estamos robando señor presidente”.

 

¡Exigen su libertad!

Comerciantes se plantaron en Palacio Municipal para exigir la salida de las afectadas, por lo que no se achicaron para enfrentar a lo que parecía un cacique que prefería seguir cegado que reconocer su error.

Comerciantes: La queremos libre, las imágenes y los videos no mienten.
Xavier Nava: Eso lo va a resolver el ministerio público.
Comerciante: Usted como autoridad, tiene que ver por los comerciantes porque sus inspectores fueron a agredir a esta muchacha
Xavier Nava: No es verdad, es lo mismo de siempre
Comerciante: Los inspectores del señor presidente están todos los días agrediendo a un comerciante
Xavier Nava: no es verdad, vayamos a hablar con los grupos de comerciante que respetan la normatividad para que vea como no es verdad.
Comerciante: Como ella no se sabe defender, le quieren fincar responsabilidades a la comerciante, se llama Paulina
(…)
Xavier Nava: Ustedes solo buscan que esto salga en los medios de comunicación.

En la huida se aprecia claramente el jalón hacia una de las comerciantes, hecho que desató la burla del alcalde, como el reflejo de su estilo para gobernar.

 

 

Las mujeres fueron llevadas a la Fiscalía en donde pasaron horas sin comunicarse con todo el contingente de comerciantes e indígenas que exigían su libertad afuera de las instalaciones.

“Xavier Nava salió a decir que todo es conforme a la normativa, ¿La normativa es salir a lastimar a las compañeras?, ¿la normativa es pagarles?, ese no es el actuar de un buen gobierno, (…) el señor nos decía que nos declaráramos culpables, para que terminara todo esto, si no, no nos iban a dejar salir”.

Lamentaron que las autoridades estén coludidas, ya que nadie frena a un alcalde que sigue atropellando los derechos humanos de todos los sectores.

“Le decimos un basta a Xavier Nava, ya basta a Rocío Zavala, ya no podemos soportar más violencia, eso fue violencia contra las mujeres indígenas, discriminación, un abuso total, todo eso ya no lo vamos a permitir, y ya nunca más nos vamos a callar y nos vamos a aguantar”.

Un falso representante.

 

Las vendedoras ambulantes de flores agredidas y quienes se identificaron como mujeres indígenas Nahua, narraron las vejaciones a las que fueron sometidas.

“El licenciado que se dijo Ministerio Público ordenó que se nos amarraran como si fuéramos animales o peligrosos delincuentes, ahí en presencia de los inspectores (UGCH) nos amenazaron con llevarnos a la cárcel, así como multas por supuesta agresión y robo cuando nosotros jamás hemos hecho algo.

Ahí no paró el tormento, llegó el señor Zenón Santiago director de la oficina de Atención Indígena del municipio y él nos dijo que nos iba a ir muy mal, incluso nos dijo que teníamos que llegar a un acuerdo con la autoridad”,  señaló Paulina Segundo.

 

Por su parte, Isabel Suárez, otra de las detenidas indicó que no es la primera vez que son objeto de humillaciones.

“Siempre nos humillan por nuestro dialecto o nuestra forma de vestir, los mismos inspectores se burlan por como hablamos, nos jalonean, no nos respetan por ser como somos y eso no se vale, no son quien para discriminarnos a nosotros y ya basta de todo esto, ya basta Xavier Nava (…) ya no queremos que nos sigan hostigando y que estén nada más sobre nosotros, queremos que nos dejen en paz (…) nos llevaron con engaños, nos esposaron, no nos daban informes y nos amarraron, nos pies los espesaron (…) nos amenazaron que si no nos echábamos la culpa no nos iban a dejar ir”.

Guadalupe Casimiro, la tercera mujer indígena implicada, que además padece de diabetes señaló que le negaron la atención médica mientras estuvo detenida pese al descontrol de sus niveles de azúcar y la crisis nerviosa que presentó, generada por las amenazas de las que fueron víctimas para que se declararan culpables de una agresión que aseguraban nunca existió con el personal de inspección.

“Ese día estaba yo mala ahí adentro, y les decía que me dieran aunque sea unas pastillas para calmarme y no me dieron nada (…) ellos querían que nos echáramos la culpa nosotros porque nada iba a salir en contra de la inspectora (UGCH), lo que nunca fue así, si a una de nosotras nos agredieron y le dejaron hasta marcas de los golpes, pero la inspectora dice que nosotros la agredimos y eso no es cierto”.

Los días siguen avanzado, los derechos humanos se siguen atropellando, la empatía sigue faltando y la mezquindad de una autoridad municipal que pretende saltar más alto, ahí, donde nunca crecerán las flores…

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