El dibujante de cómics y creador de personajes tan icónicos como Spiderman o Doctor Strange, Steve Ditko, falleció el pasado 29 de junio en su apartamento de Nueva York a los 90 años.
Su cuerpo fue encontrado en su piso de Manhattan el 29 de junio y fue declarado muerto por los paramédicos que acudieron a la escena.
Varios de sus admiradores, incluido el autor inglés de historietas y escritor de fantasía Neil Gaiman, le rindieron tributo.
Ditko alcanzó la fama por su trabajo con la editorial de cómics estadounidense Marvel Comics a principios de la década de 1960, trabajando junto al editor jefe y futuro director ejecutivo de la compañía, Stan Lee.
Steve Ditko llegó a Spiderman de rebote. El autor vivió en Nueva York durante 70 años, pero, al contrario que Stan Lee o Jack Kirby, nació el 2 de noviembre de 1927 en Johnstown (Pensilvania, EE UU).
En 1962 Lee decidió que no quería a Kirby para crear a su nuevo héroe. No buscaba al superhéroe fuerte y arquetípico para modelar al estudiante Peter Parker. Spiderman sería un marginado, alguien a quien no le salen bien las cosas y que necesitaría una evolución para llegar a ser un supertipo hecho y derecho. Ditko era perfecto.
Así (aunque siempre sin saber de quién fue la primera idea) nació uno de los mayores iconos pop del mundo, uno que transformaría los parámetros del género para siempre. Durante 38 números de The Amazing Spiderman, el dúo creó a los secundarios más famosos en la vida del héroe, y también a sus eclécticos y geniales villanos: el Duende Verde, Doctor Octopus, el Lagarto, Misterio, el Buitre…
Mientras, en Dr. Extraño definieron un mundo de psicodelia e imaginación que navegaba por la otra cara del universo Marvel, la hechicería, lo oculto y los viajes astrales. El realismo frente al surrealismo propio de Dalí. Hasta que Ditko, en su máximo apogeo creativo, lo dejó todo. No quería los focos ni trabajar sin ganar lo que él creía merecer.


