Con un aspecto tanto físico como intelectual que no coinciden con el de un niño de 14 años, Claudio André Blázquez Aguirre, iniciará sus estudios en la Facultad de Derecho de la UASLP a partir del próximo lunes 13 de agosto.
El temple propio de un estudiante de último año de universidad, es la carta de presentación del menor de edad, quien tiene plenamente definido que es lo que quiere en la vida, sin dejar de reconocer en ningún momento donde viene y en donde está.
El descubrimiento
Fue a la edad de trece años, cuando estaba por concluir la secundaria, que, gracias a los resultados de la medición de su Coeficiente Intelectual (IQ) se le diagnosticó a Claudio André una superdotación.
En ese momento y por decisión propia, André se da de baja del sistema educativo tradicional para continuar sus estudios en casa de forma autodidacta, y es gracias al acuerdo 286 del CENEVAL, que logra concluir la preparatoria para buscar en menos de un año el ingreso a la Universidad.
“Compré libros de química, de física, de lo que fue necesario y realmente estudiar en mi casa fue fácil, fue más difícil el proceso debido a que la gente no está bien informada y me ponen muchos peros por la edad y muchas otras razones”.
La Universidad
André, con una mueca de asombro, señala que el examen de admisión para la Facultad de Derecho tuvo cierto grado de complicación, pero, llegó bien preparado a la evaluación gracias a la rutina de estudios a la que ya se encuentra plenamente acostumbrado.
La llegada a la universidad, a tan sólo un año de encontrarse cursando la secundaria, es un aspecto que al parecer no preocupa al joven de 14 años, al señalar asertivamente que la etapa de la preparatoria que resulta emotiva y significativa para la mayoría de los jóvenes de su edad, él ya la “saltó” desde hace mucho tiempo.
La elección por la licenciatura de Derecho, habla mucho de su personalidad, André abiertamente señala que le llama poderosamente la atención el tema de la justicia y el bienestar común. Las matemáticas y las ciencias también le apasionan, pero su primera elección siempre fue la de la abogacía.
Pareciera que la inquietud de un niño se asoma por la mirada de este ahora joven universitario, al señalar que, dentro de sus planes se encuentra el estudiar otra carrera profesional al mismo tiempo que cursa la de Derecho.
“De hecho planeo hacer una licenciatura a la par con Derecho y estoy entre Psicología y Negocios Internacionales, pero quiero esperar un poco para acostumbrarme a la universidad y a mis horarios, para después decidir la carrera”.
El futuro
Con una mamá orgullosa y una familia feliz que presume sus logros, para Claudio André, el futuro tiene un significado especial. Consciente de los vínculos que la carrera de su elección tiene con la vida pública, no descarta hacer uso de su inteligencia para contribuir en la función pública.
Sin embargo, a pesar de no negar su inquietud por llegar a ser diputado, gobernador, senador, o incluso algo más; los sueños de este superdotado, son tan normales como los de la mayoría de las personas que día a día buscan su bienestar y el de sus familias.
“Mi sueño más grande… pues realmente mi sueño no es muy grande, yo lo único que he querido es poder independizarme a una edad joven, tener una buena casa, un trabajo estable, un carro… vivir cómodamente… sin problemas”.
La persona
La convivencia con personas mayores, tampoco resulta un problema para este adolescente de 14 años, quien señala que ya conoció a varios de sus próximos compañeros en los cursos de inducción de la universidad. “Algunos ni notaron mi edad” afirma André, quien menciona que a pesar de la buena aceptación que tiene entre sus colegas de estudio, también le resulta normal percibir cierta incredulidad sobre su nivel de conocimientos.
“Me han aceptado muy bien a pesar de la edad, lo cual era una de mis preocupaciones, porque la gente comúnmente piensa… ah es un niño, no sabe, tal vez tuvo suerte… y muchas otras cosas”.
Con tan corta edad y con un coeficiente intelectual que rebasa por mucho la normalidad, asegura que nunca ha sufrido de bullying, ya que siempre se ha sabido defender e incluso suele defender a los demás. Señala que en ocasiones las personas creen que es presuntuoso por su forma de expresarse y el nivel de conocimientos que demuestra, situación que supone, deriva de la desinformación que existe en nuestro entorno sobre la superdotación intelectual.
Al ser cuestionado sobre la relación que tiene el hecho de escoger la carrera de Derecho y el ser casual defensor de quienes así lo requieren, el adolescente con mirada fija se limita a confesar su repudio a las injusticias.
-Reportero: ¿La justicia corre por tus venas?
“Si… En realidad odio las injusticias”.
La tinta
Tres tatuajes tiene en su lienzo corporal Claudio André, cada uno de ellos tiene un significado especial, pero los tres en conjunto demuestran su carácter.
El primero sobre su antebrazo izquierdo, versa sobre el presente, el pasado y el futuro, le recuerda quien es, de dónde viene y lo que quiere ser; el segundo, un signo de punto y coma en su mano derecha, habla de un cambio, en su caso habla del crecimiento personal que vive bajo esta condición de superdotado; el tercero es un “valknut” signo de múltiples significados que los vikingos usaban para entrar al cielo, lo que para el resulta un recordatorio de la posición y el lugar que ocupa, algo que procura no olvidar.
El Ping Pong
Al pedirle que respondiera con una sola palabra lo primero que pensara al escuchar ciertos nombres y conceptos, estas fueron sus respuestas.
Justicia – Equidad
Seguridad – Hogar
Reformas – Cambio
Diputados – Lideres
Genio – Persona
Ídolo – Admiración
Novia – Pareja
Adolescencia – Juventud
Drogas – Investigación
Fiestas – Control
Videojuegos – Aprendizaje
Tiempo libre – Oportunidad
AMLO (tras un titubeo y análisis) Esfuerzo
El Mijis – Actitud
Familia – Unidad
Amigos – Unidad
Según la medición de coeficiente intelectual en la escala de Weschler, las personas que cuentan con un IQ superior a 120 se les denomina talentosos, con IQ superior a 130 entran en el rango de superdotados, y las personas con un IQ por arriba de 160 son considerados genios.
Claudio André Blázquez Aguirre, con tan sólo 14 años de edad cuenta con un coeficiente intelectual de 173. Sin embargo, él no se considera a sí mismo un genio, al argumentar que para ser considerado como tal primero debe contribuir de manera notable con la sociedad.
Al parecer los genios, también saben de modestia.


