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Este año fue el bueno para azules y rojinegros | Columna de Hugo Cárdenas

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22/12/2021

EL DRIBLE

Entre lágrimas se festejaron los campeonatos del Clausura y Apertura 2021, un año histórico para los fieles y los de sangre azul

El año 2021 será recordado con mucha nostalgia, tristemente ha sido uno de los años más complicados, lo pasamos aprendiendo y adaptando nuestra vida a una nueva realidad, pero también hemos sido testigos de historias memorables, para muestra; Cruz Azul y Atlas campeones del futbol Mexicano en el mismo año.

Ninguno de los dos tuvo la espectacularidad que sus aficionados hubieran deseado, no podían ya darse ese lujo, su prioridad fue siempre el orden táctico y la principal virtud la mentalidad ganadora, como todo campeón libraron situaciones adversas, supieron cargar con todo el peso de la historia sobre sus hombros, tomaron todos esos fantasmas para hacer de ellos su fortaleza y lo consiguieron.

En los dos caminos a campeón el arbitraje es tema, posibles posiciones adelantadas  influyeron en el marcador de manera directa en la final de vuelta, con cruz azul fue definido por criterio arbitral y con Atlas por no contar con una toma horizontal del VAR donde se pudiera apreciar con claridad la posición del jugador rojinegro,  hay que decirlo la regla es clara, debe existir una imagen contundente para que el VAR tome la decisión de revertir su marcación original, en México aún no se cuenta con la tecnología que sin margen de error señale cuando una pelota rebaza la línea de gol o cuando el gol es precedido de una acción en fuera de lugar. La justicia deportiva como en muchos deportes no existe en el futbol, no siempre gana el que juega mejor, el que trabaja más o el que tiene más talento; en esta ocasión no se puede discutir que tanto Atlas como Cruz Azul fueron dignos campeones, los dos futbolísticamente superaron a sus adversarios, no te pueden marcar un penal a favor ni tampoco puedes meter un gol en posición dudosa si no eres capaz de llegar al área rival.

Muy debatible qué campeonato  es más loable,  los tapatíos no tenían la amplia  plantilla de los capitalinos, quizá en el once titular sí, pero cuando se llegaba la hora de hacer cambios para refrescar, revertir situaciones o cerrar partidos desde el banquillo Cocca se las veía negras, Atlas también tenía más años sin conseguir el título de liga, pero el siempre tener una de las mejores plantillas y de considerársele uno de los 4 grandes, haber llegado a tantas finales y quedarse a un pasito  con batallas que parecían imposibles de perder pero que sucedía una y otra vez, haciéndose acreedores del término “cruzazulear” igualó la balanza, el miedo a no volver a ser la burla nacional por enésima ocasión son motivos suficientes para que tanto Atlistas como Cruzazulinos tengan el mismo mérito de alzar el anhelado trofeo.

Un extraño fenómeno unió a los aficionados para terminar decantándose en su mayoría por apoyar al equipo que querían ver campeón después de muchos años, porque todos tenían un amigo, un abuelo, un papá, una pareja o un hijo que querían ver celebrando un campeón, el humano es así, vive como propias las alegrías de los que ama,  incluso aficionados del América apoyando a Cruz Azul y a su vez aficionados de las Chivas apoyando al Atlas, el que no estuvieran enfrentándose entre sí sin duda  propició tales acontecimientos, al final el que el acérrimo rival gane y ande bien siempre va a hacer más atractivos los respectivos clásicos, saben mejor las victorias cuando el rival llega fuerte, ganarle a un equipo al que todos le ganan pierde el chiste.   

Lo curioso se dio en sus delanteros, hasta en eso este par de equipos está ligado. Los delanteros que le dieron al Club  Santos  su más reciente campeonato Julio Furch y Jonathan “Cabecita Rodríguez” tuvieron un año de ensueño, primero el Uruguayo se vistió de Héroe azul y después el argentino lo hizo de rojinegro, ambos fueron protagonistas, responsables de llevar a sus nuevos equipos a la final y de anotar el gol definitivo con el que romperían el ayuno, tuvieron el temple y la capacidad de ponerle la cerecita al pastel, hicieron explotar a dos aficiones en el grito de júbilo que rompía maldiciones, empaparon las mejillas de alegría de los aficionados más fieles al ver por primera vez a su equipo campeón, muchos sintieron esas emociones inefables inundando las redes de cientos de publicaciones con celebraciones muy pasionales.

El mundo no se acabó y al menos a causa del futbol no llegará a su fin, celebren azules y rojinegros, que después de tanto caos las alegrías se disfrutan mejor.

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