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¿Estamos listos para la muerte? ¿Qué es la muerte?

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01/11/2019

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos”.

Antonio Machado.

Por Azdruval Vélez

Cada año durante esta temporada es común recordar, venerar y hasta revivir, aunque sea en la más sentida sonrisa o en el más ligero llanto, a cada uno de los seres queridos que “ya no están”, los que abandonaron este plano existencial, tan plano como el conocimiento verdadero que tenemos de la muerte.

Los mexicanos “celebramos” a la muerte, en un episodio de nuestra agenda colectiva en el que se pretende dejar de lado el dolor y la penumbra, para dar paso a los colores, los olores, el baile, el canto y toda aquella costumbre de la que también fue participe aquel que hoy en día se encuentra nada más en las fotos de los altares… pero, ¿estamos realmente preparados para la muerte?

Marisela Ayala Martinez, maestra en terapia familiar afirma que esto no es así, ya que no estamos preparados para la muerte.

Pareciera que los mexicanos vemos la muerte como algo a lo que aparentemente estuviéramos preparados y no es así (…) esa estructura emocional, social, biológica, espiritual, no todos estamos preparados para la muerte, si hay cierto temor.

De la misma manera coincide el vocero del arzobispado, Juan Jesús Priego Rivera, quien afirma que la muerte viene incluso a romper con nuestro planes y proyectos de vida.

Nos es algo extraño, es algo que viene a romper nuestros planes y nuestros proyectos, es lo que viene a echar por tierra todo lo que nosotros proyectábamos de nuestra vida, es la que deja inconclusos nuestros proyectos (…) nadie está preparado para ese momento.

La muerte, esa última virgen, tan imprudente para algunos, tan esperada para los menos, tan arrabalera, violenta e imprecisa para otros… De las mayores incógnitas que ha sobrellavado la historia de la humanidad sin una respuesta cierta y convincente.

Las dudas sobre lo que hay más allá de nuestra existencia o de la probabilidad de un futuro regreso en otro cuerpo, en otra especie, o en otra vida… no se acerca ni poco a la mayor de las interrogantes ¿qué es la muerte?

Según la ciencia, que suele ser más fría que la propia muerte, todo se trata de un proceso en el que, a falta de estímulos para fortalecer el sistema inmune de los seres vivientes, se da paso a un festín micro orgánico en el que tus propias bacterias, hongos y virus terminan por devorarte en un proceso que es lento, pero tan seguro.

Así lo explica el investigador en Biología Molecular del IPICYT, Alejandro de las Peñas.

La gente deja de respirar y se acaba todo el oxígeno que hay en las células, viene el paro respiratorio y ya no llega la sangre a ningún lado, entonces las células dejan de vivir, se mueren, aunque no todas las células se mueren al mismo tiempo.

En un sentido mayormente espiritual, hay quienes creen que la muerte va más allá de un proceso biológico y de la comprobada separación de los 21 gramos (en promedio) que abandonan al cuerpo al momento del innegable adiós, y se cree que es el momento de ajustar cuentas con Dios.

Juan Jesús Priego Rivera, vocero Arquidiócesis potosina afirma:

Es el momento en el que se establece un juicio particular, nuestras acciones, nuestras omisiones, toda nuestra vida queda ante Dios inmediatamente después de la muerte (…) Para nosotros la muerte es el precio del pecado, como dijo San Pablo, por el pecado del hombre entró la muerte en el mundo.

El duelo de la muerte

“Que injusta, que maldita, que cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”.

Carlos Fuentes.

Una de las vicisitudes que conlleva la muerte, tal vez la más trágica, nada tiene que ver con religión ni con la ciencia, pero si con las personas cercanas al que se fue, aquellas que se quedaron en este plano a vivir uno de los procesos más fuertes que existen en el camino: El duelo.

Marisela Ayala Martínez, Maestra en Terapia Familiar comparte:

Hay gente que dice: es que vino y se despidió de mí, entró y salió, yo vi la puerta, el ruido, se cambiaron las cosas de lugar… es parte del duelo, eso es parte del duelo.

El duelo ante el deceso de un ser querido cuenta con 5 etapas que involucran sentimientos, tan fuertes como el cariño que se le tuvo al que ya no está, que se manifiestan en este orden: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Sin embargo, hay quienes nunca llegan a la última etapa.

Se estima que un duelo pueda durar de tres meses hasta dos años según el vínculo y las características generales de cada una de las situaciones, pero, existen casos en que los afectados por algún duelo se abrazan de la negación, la depresión o de la ira… lo que convierte este proceso en un duelo patológico, enfermizo, el cuál puede paradójicamente llevarlos hasta la muerte.

“Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”.

Mario Benedetti.

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