Al igual que miles de creyentes, doña Aurelia acude a dar gracias a su santa patrona.
Por Adrián León
Para la fe no hay limitantes, como lo han demostrado los fieles creyentes a la Virgen de San Juan de los Lagos, quienes este año retomaron la tradición de peregrinar hasta su iglesia, luego de dos años que no pudieron hacerlo debido al Covid 19. Por lo que este lunes miles de devotos potosinos emprendieron el largo viaje a pie para llegar al altar de su santa patrona, como la señora María Aurelia Villanueva, quien tiene 50 años realizando esta travesía.

“Más o menos como 49 o 50 años más o menos. (…) Con mucho gusto, mucha alegría, porque extrañábamos esto extrañamos yo al menos personalmente hasta lloré de tristeza porque pues no podíamos asistir y pues la verdad creo yo que en esos caminos son muy sagrados son muy Santos y debemos mucho la Santísima Virgen para poderle pagar un poquito con este sacrificio y una traición que nos dejaron nuestros padres que nos inculcaron desde muy chicos”.

Doña Aurelia dijo estar muy agradecida con la Virgen por lo que ha recibido y por ello acude cada año con mucha devoción, desde que era pequeña y sus padres le heredaron esta pasión, la cual mantiene pese a que le han recomendado ya no hacerlo por su avanzada edad.
“A mí me gustaron mucho estos caminos desde un principio que mi madre y mi padre me los inculcaron y en un tiempo me lo quisieron evitar porque pues dicen que ya estaba grande y no podía y yo pues yo le dije a la Santísima Virgen, pues perdóname Virgen Santísima pero yo voy a prometer y años con año porque no quiero quedarme y pues yo le hice la promesa de que mientras me presta la vida y licencia continuaría, excepto los dos años de pandemia, me vine en autobús porque no pudimos venir caminando, pero gracias a Dios aquí, vamos”.

Junto a su esposo Adán Hernández, ahorran lo que pueden reunir de la venta de aluminio, cobre y otros artículos, para poder cumplir con su encomienda de cada año, también con ayuda de su familia.
“Mi esposo y yo somos pepenadores juntamos todo lo del año, el aluminio, que el cobrecito y en estas fechas lo vendemos para venirnos, primeramente, Dios y pagar el bultito que traemos, que nuestras cobijas, en nuestra casita y pues nuestras familias nos apoyan también con algún centavito y le digo pues a veces vienen acá por nosotros, a veces no se puede, pero bendito Dios aquí, vamos”.

Para los miles de peregrinos que cada año emprenden la travesía a San Juan de los Lagos, el camino es largo, pues les lleva cerca de 10 días llegar a la Basílica para agradecer por las bendiciones otorgadas, pagar alguna manda o pedir algún favor a la Virgen de Guadalupe, pero la devoción, es la principal motivación para cumplirlo.
“Salimos el día 23 o sea hoy y llegamos el día primero de febrero, primeramente, Dios y pues sí, casi son 10 días. Vamos descansando y la primera jornada llegamos a San Antonio, hoy si Dios nos permiten, ya mañana a la Lugarda y luego a El Rosario y así continuamente a veces nos quedamos a la fiesta de la Santísima Virgen que es el día 2, regresamos el día 3 y a veces nos regresamos el mismo día”.



