La apreciación del 7 por ciento supera a la inflación y amenaza la accesibilidad y el crédito local.
Por: Azdruval Hernández
San Luis Potosí cerró el primer semestre de 2026 con un incremento de 7 por ciento en el valor de la vivienda según datos del índice de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), avance que representa un comportamiento superior a la tasa de inflación reportada en el mismo periodo, aunque implica una desaceleración frente al 8.2 por ciento registrado durante el mismo ciclo del año pasado.
La institución de la administración pública federal, quien advirtió sobre posibles ajustes en estos valores a lo largo del segundo semestre, informó que, al término de los primeros seis meses del año, el costo medio de un inmueble dentro de territorio potosino alcanzó 1 millón 853 mil 656 pesos, lo que comprueba el encarecimiento progresivo de los inmuebles en la entidad y la disminución de accesibilidad para las familias potosinas.
En una comparativa regional, el incremento en el costo de las viviendas en San Luis Potosí se colocó por debajo del mercado de estados vecinos como Guanajuato, donde el aumento llegó al 8.2 por ciento con un costo promedio de 1 millón 659 mil 672 pesos por vivienda, pero, superó la tasa de estados como Querétaro que, aunque solamente registró un 5.7 por ciento de incremento, cuenta con un costo de vivienda de 2 millones 381 mil 522 pesos en promedio.
A nivel de la República, la media nacional fijó un encarecimiento del 7.9 por ciento y un valor promedio de 1 millón 960 mil 032 pesos por inmueble, con entidades como la Ciudad de México que se situó en la cima con un precio promedio de 4 millones 285 mil 135 pesos, mientras Tlaxcala y Tamaulipas marcaron los niveles más accesibles, con 1 millón 168 mil 987 y 1 millón 147 mil 795 pesos de manera respectiva.
Expertos inmobiliarios señalan que estos incrementos pueden derivar en problemáticas como: inaccesibilidad a créditos, contracción del mercado, caída en colocación de hipotecas, gentrificación, desplazamiento urbano (movimiento a la periferia), encarecimiento del costo de vida, crecimiento de asentamientos irregulares, crisis en la vivienda de interés social, problemas de movilidad, saturación de servicios, aumento de tiempos de traslado, mayor demanda de servicios públicos, e incluso el incremento en las rentas en zonas de mayor demanda.


