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“Él decía que me iba a matar”, Silvia víctima de violencia de su expareja y hasta de la “PoliSÍa”

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10/03/2022

Narró el calvario que sufrió a manos de su agresor y, además, de la violencia institucional que aún pesa entre las víctimas

Por Fernanda Padilla

Silvia, víctima de violencia por parte de su expareja Óscar Enrique N, narró el calvario que vivió después del presunto intento de homicidio que sufrió, al ser detenida por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana en la capital potosina, pese a que había solicitado su apoyo tras la agresión.

EL ATAQUE

“Él decía que me iba a matar, porque pues las mujeres que son putas deben de estar muertas. Ese día yo llegaba de con mi mamá, veníamos de cenar, entonces llega a mi domicilio, en el que compartíamos, y él estaba en estado de ebriedad, y me dijo que de dónde putas vengo, y nada más le dije de con mi mamá. (…) Y me dijo, no es cierto, no vienes de con tu mamá, vienes de puta”, señaló la agredida.

Silvia pensó que la agresión permanecería en lo verbal, pero no fue así, recibiendo una golpiza brutal en todo el cuerpo, que además tuvo estragos en el bebé de la víctima, con una laceración en el ojo, y hasta en contra de la abuela del agresor, a quien habría golpeado con un casco de motocicleta en la cadera.

“Pedí el auxilio, porque los policías son los que te deben de cuidar, de protegernos, y no, al contrario, se los juro que, si no hubiera llegado mi mamá, y me lo hubiera quitado, yo creo que nos hubiera matado a mi hijo y a mi”, señaló Silvia.

Azucena, la madre de Silvia llegó tras un llamado en el que le advertían sobre el grave estado de su hija, al arribar al lugar, resguardó a su nieto e hija en su unidad particular.

“Me vi en un momento traumático en un momento vulnerable de ver cómo estaba mi hija, (…) yo la ayudé a bajar y no traía ni un tenis por la golpiza que había recibido. (…) Coraje y rabia e impotencia porque cuando yo llego, mi hija está tirada en el piso con el niño encima, con este tipo pateándola, su abuela estaba ahí, la hermana también”, expresó la madre de la víctima.

 

LA VÍCTIMA ES DETENIDA

La impotencia de ver a su “niña” hizo explotar a Azucena, por lo que después procedió a denunciar el hecho a una patrulla que se ubicaba en la zona.

“Por favor me podría apoyar, y me dijo, este bueno, se acercó, empieza a platicar con el joven, y con los familiares del joven, y me dice, es que yo no lo puedo tener, porque yo soy policía Vial, y le dije, (…) háblale a la unidad de violencia familiar para que vengan, y lo detengan, (…) entonces yo veo que le dan dinero sus familiares al policía este, y entonces dice que nos va a llevar a nosotros detenidas”, reveló Azucena.

La víctima narró que el oficial ofreció conciliar ahí mismo el asunto, sin su consentimiento y sin seguir protocolo alguno, pero ante la negativa, se montó todo un operativo para trasladarlas con todo y bebé en brazos, a los separos.

“Después de unas horas me hablan que mi hijo se lo va a llevar mi abuela, y les digo que está bien, pero para esto me avisa alguien de Derechos Humanos, no me avisan los oficiales, me tienen ahí desde las 11 de la noche hasta las 8 de la mañana”, continuó Silvia.

Sin alguna revisión médica, y mucho menos tratamiento alguno para las decenas de golpes visibles en su cuerpo, Silvia fue llevada al MP al día siguiente, pero debido a su estado de salud, fue remitida a un hospital.

“Decían los oficiales que yo había estado en un accidente automovilístico, y había perdido la conciencia, que me habían encontrado inconsciente en un automóvil, cuando no fue así, fui agredida por mi ex pareja, (…) la atención por parte de los policías nunca la tuve, hubo negligencia por parte de ellos, (…) al final se resolvió que fue una detención ilegal, y mi agresor está libre y cómodo con su familia”, lamentó la víctima.

Silvia hizo responsable tanto a su expareja, Óscar Enrique, como a cualquiera de sus familiares si algo llega a pasarle a ella, o su familia.

“No tengo ni siquiera orden de protección, no tengo nada, él sabe dónde vive mi familia, donde trabajo, (…) no quiero ser una más, no quiero que el día de mañana mi mamá no me pueda ver aquí, que me tenga que encontrar en estado de descomposición, o tirada en algún lugar, y todo porque no hacen caso a este tipo de llamados”.

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