Para cada cara se encuentra la máscara que mejor se adapta, o por lo menos eso cree Don Celso Márquez Cruz, artista artesano de las máscaras del Xantolo y quien lleva consigo al menos 60 años de experiencia en este arte.
En la Calle Godoy número 37, esquina con Francisco Villa en el Barrio Progreso del municipio de Axtla de Terrazas hace cada día por lo menos una de estas tradicionales máscaras, desde personajes como el diablo, la Muerte y hasta la mujer embarazada, que representa la vida, y que integran las comparsas del Xantolo, Don Celso narró sus inicios y el proceso que llevan cada una de ellas.
Para él, la pasión por las máscaras inició a los 20 años. (texto)
“Andábamos marchando y me llamó la atención y me junté con los demás, ya todos desgraciadamente, todos mis compañeros ya se fueron, todos los que fueron capitanes, los que bailamos se fueron y me quedé solo, ya voy a tener 80 años, pero me gusta la tradición, me gusta el baile y todo eso. ya no puedo bailar porque ya estoy todo chueco, pero todavía aquí andamos bendito sea Dios”.
Don Celso mantiene la tradición de colocar un altar en su casa para sus seres queridos que ya partieron, apoyado por sus hijos y nietos, quienes la mayoría solo regresan durante esta época.
“Las hago y las vendo a veces dicen que están muy caras, pero como les digo yo muchos no son caras, yo fui maestro aquí en un rancho en un Ejido de Cuamila, fui maestro en La Purísima y enseñe muchos alumnos a hacer esto”.
Padre de 17 hijos y centenares de nietos, este artesano fabrica sus máscaras con madera de pemuchil, jobo y hasta de cedro, cuyos precios oscilan entre los 500 hasta mil pesos, dependiendo del grado de dificultad y detalle de cada pieza.
Sus máscaras han recorrido los distintos continentes, sedes como Miami, incluso hasta Japón, a pesar de que no cuenta con un taller establecido, no requiere más que sus herramientas, sus moldes y un banquito de madera en el que pasa sus tardes labrando el material.
“No hay chamba, pero hay formas de trabajar. (…) Cuando mi esposa se enfermó ya no pude trabajar, iba a hacer otra casa para allá, pero ya no logré hacer eso, porque mi esposa siguió mala y mala y me gasté mi dinero y me quedé con ella aquí cuidándola”.
A pesar del dolor de perder a su compañera de vida, quien partió hace cinco años aproximadamente, Don Celso continuo con la elaboración de máscaras originales de las fiestas del Xantolo de la Huasteca Potosina.
“Estos son los moldes que ocupó a veces, hay personas que tenemos la cara redonda, otros larguita, pero tengo varias, abro la madera por atrás bien y ya le planchó el papelito este para poder sacar el molde, (…) Estos son para niños y estos son para adultos y para damas también. (…) Yo comienzo haciendo la nariz, haciendo la nariz ya puedo con lo demás, los llamados pómulos, este es de una señora que vivía en Tanlajas de un rancho, me dijo que, si le podía sacar una, pero pues nunca vino por ella, pero si tiene los pómulos esa mujer es una curandera que los tenía muy resaltados, (…) Las lijo bien con lija, se lija bien la madera, aquí, por ejemplo, luego se pone la pintura y luego se les vuelve a poner más para que penetre bien después de colocar barniz”.
La creatividad surge dependiendo su estado de ánimo, ya que no cuenta con ningún catalogo más que el que esté en su cabeza e imaginación, haciendo estas piezas únicas, que seguirán surgiendo mientras viva el Xantolo.


