A casi tres lustros no hay una resolución del hecho violento que le cambió la cara a San Luis Potosí.
Fue la tarde de un jueves 13 de septiembre en el año 2007 que el estado de San Luis Potosí protagonizó una de sus más trágicas historias de la lamentable nota roja… la ejecución del entonces titular de la Dirección General de Seguridad Pública del Estado (DGSPE), Jaime Flores Escamilla… hecho que, sin duda alguna, cambió (para mal) el rumbo de la entidad potosina.
Pasaban de las tres de la tarde de aquel jueves 13 de septiembre de hace 14 años cuando un reportero gráfico entró a la redacción de conocida televisora potosina “Algo pasó, acaban de pasar chingos de patrullas vueltas madre, son muchas y por varias calles” con voz exaltada y con respiración agitada exclamó el periodista.
Segundos más tarde se confirmó la ejecución a mano armada y a plena luz del día (algo que o sucedía en aquel San Luis Potosí) de una persona –hasta ese momento desconocida- en la colonia Valle Dorado. Minutos después se confirmó la información que sería la nota principal de todos los diarios y noticieros potosinos y en el país: Ejecutaron a Flores Escamilla.
Más de 40 disparos con armas de alto calibre (R-15) culminaron con la vida del jefe policiaco, quien sonriente, unas horas antes, daba tranquilamente una entrevista a varios medios locales en el evento conmemorativo a los Niños Héroes por un aniversario más de aquella gesta histórica, en ese momento nadie se imaginaba el acto sangriento del cual, el comandante Flores Escamilla, sería víctima.
Quienes llegaron primero a la escena del crimen, compañeros de prensa, relatan del tenso ambiente que existía en el aire, del desgarrador grito de los familiares del acaecido en las calles de Alejandrina y Rutilo Torres… “Vino a comer unos mariscos, siempre venía aquí, le hablaron por teléfono mientras su familia se bajaba de la camioneta y se lo echaron”… fue la versión que corrió como reguero de pólvora entre los testigos, mirones y presentes.
Aquella Suburban azul quedó inmóvil en la calle de Alejandrina con la innumerable serie de impactos de alto calibre, principalmente en su costado derecho, con las llantas ponchadas y en su interior el cuerpo avasallado del director de la Policía Estatal con una sábana que cubría su humanidad. Los rostros desencajados de Héctor Vega y Gerardo Cabrero, mandos policiacos y amigos de Escamilla, también fueron parte de la escena.
A 14 años de aquel suceso que culminó con la vida del comandante Flores Escamilla y en gran medida con la tranquilidad de un San Luis hasta entonces alejado de hechos delictivos de alto impacto, se mantiene impune… La Fiscalía General de le República atrajo la investigación, y desde entonces, del caso, no se sabe nada… Ni siquiera a nivel local, ni siquiera en esta administración estatal que en sus inicios prometió esclarecer la ejecución del jefe policiaco.
“Ese es un trabajo coordinado entre Fiscalías, toda vez que deviene de investigación, en el caso del comandante Flores Escamilla de una averiguación, no de una carpeta, y la relación de información se da solamente entre Fiscalías, la General de la República y la General del Estado (…) Estamos trabajando, la Fiscalía está actuando en el marco de sus responsabilidades”: Jorge Daniel Hernández Delgadillo, secretario general de Gobierno.


