Los Altares de Dolores, en El Callejón del Buche del Barrio de Santiago, fueron declarados patrimonio cultural de San Luis Potosí
Por Daniela Bravo
Desde una semana antes al Viernes de Dolores, habitantes de la calle Ignacio Altamirano, mejor conocida como El Callejón del Buche, inician los preparativos para instalar sus Altares de Dolores, tradición única que, de acuerdo con los vecinos, está por cumplir 125 años y que desafortunadamente fue interrumpida dos años por la pandemia de coronavirus.
Pasado el mediodía de este viernes se pudo sentir la alegría en El Callejón del Buche, al recorrerlo se pudo ver el fervor con el que integrantes de cada familia aportaba su granito de arena para montar su altar, mismo que deberá lucir impecable para la celebración de la tarde-noche; una festividad que extienden desde avenida Damián Carmona a Eje Vial Ponciano Arriaga.
El Altar de Dolores, uno de los símbolos más populares de la Semana Santa, llegó a México con el arribo de los primeros evangelizadores durante la Conquista, si bien, nos evoca el sufrimiento que padeció la Virgen María por la muerte de su hijo Jesús, en El Callejón del Buche, no se siente ese luto, se concibe un ambiente festivo para convivir y compartir con propios y extraños.
La imagen de la Virgen de los Dolores, nos muestra a la madre de cristo con vestido granate, manto azul y coronada, la mayoría de las 400 imágenes que se instalan en El Callejón del Buche, datan desde hace más de 150 años.
La señora Beatriz Lozano Velázquez, de 67 años, compartió que desde hace 70 años sus padres colocaban el altar y ella les ayudaba cuando era niña, lo que más recuerda de su infancia es la reliquia que se daba a los transeúntes que por sus actividades cotidianas o incluso solo para ir a presenciar está tradición recorrían la calle, hoy monta su altar con la esperanza de que sus nietos mantengan viva la tradición.
Postrada en su silla de ruedas, la señora Felicitas Martínez, de 101 años de vida, presenciaba el momento en que su hija, Esperanza González y su pequeña bisnieta, montaban su Altar de Dolores, con cada uno de los elementos, pero como protagonista la imagen de la Virgen que lleva en la familia desde hace 180 años, ya que la señora Felicitas Martínez la heredó de su madre.
En El Callejón del Buche, la tradición no únicamente está arraigada en los mayores, sino también en los jóvenes adultos, Anabel Zavala Flores, relata que en su familia la imagen de la virgen tiene más de 100 años y ha pasado por cuatro generaciones, sus bisabuelos, sus abuelos, su madre y ahora ella.
Anabel compartió algunos de los elementos que componen el altar como: la imagen de la Virgen María en su advocación de Dolorosa; las flores, que deben ir marchitas, y si es posible, de color morado, símbolo de la tristeza.
Además, aguas, que deben ser de diferentes colores, en especial: blanco, verde, anaranjado y rojo, y representan la pureza de la Virgen, la esperanza de María en la Resurrección de su hijo, el atardecer del Calvario durante la crucifixión y la sangre derramada por Cristo.
Anabel explicó que se colocan también semillas germinadas, los cereales en crecimiento simbolizan la nueva vida que Jesús. Y finalmente naranjas y banderas doradas, el elemento significa que en el agrio y amargo sentimiento por la muerte de Cristo hay estandartes de gloria que anuncian su resurrección.
Tras la pandemia, se dijo feliz de que este año podrá volver a ver a la gente que visita su hogar, pero sobre todo sentir esa unión entre las familias de la calle Ignacio Altamirano al momento de colocar sus altares.
Este año los vecinos se mostraron orgullosos y satisfechos por mantener viva la tradición, ya que recibieron la noticia de que los Altares de Dolores, en El Callejón del Buche del Barrio de Santiago, fueron declarados patrimonio cultural de San Luis Potosí.








