Dentro del Articulo top

El hijo de El Chapo Guzmán tuvo que ser liberado tras su arresto, luego de que gatilleros tomaran las calles de Culiacán.

A un año del culiacanazo la herida sigue abierta y algunos no quieren recordar, lo que resultaría lamentable, consideró el centro ciudadano de investigación Iniciativa Sinaloa, que emprendió una campaña de resiliencia denominada Jueves Negro Nunca Más.

El 17 de octubre del año pasado, el gobierno federal desarrollo un operativo para detener en Culiacán, Sinaloa, a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo Guzmán, lo que ocasionó que pistoleros del Cártel del Pacífico salieran a las calles para impedirlo, obligando a las autoridades a liberarlo.

El culiacanazo o jueves negro es un tema del que pocos quieren hablar para “no meterse en problemas”.

“Parecía que estábamos en guerra, no fue algo bueno, no queremos recordar”, expuso Guillermina, habitante.

Miriam Ramírez, encargada de dicha campaña, aseguró que muchas personas temen a la palabra narco, pero “es importante hablarlo para saber cómo influye en nuestra ciudad, porque es algo que nos afecta como sociedad y es necesario revertirlo”.

Considera que “podemos hacerlo, pero requiere tiempo, por eso es importante comenzar a discutir el tema, la llamada narcocultura se encuentra muy arraigada en la sociedad sinaloense, pero no podemos entregarle la ciudad al narco”.

“Creemos que el 17 de octubre se abrió una herida, una herida como sociedad, una herida grave que no ha sanado, ¿y cómo podemos hacerlo?, hablando sobre lo que sucedió”, señaló.

Para conmemorar el primer año del culiacanazo, Iniciativa Sinaloa presentará hoy el documental El día que perdimos la ciudad, en el cual recrean lo sucedido por quienes estuvieron más cerca del enfrentamiento.

Después de ese 17 de octubre de 2019, las calles, plazas y centros comerciales quedaron vacíos, los espectáculos y eventos deportivos fueron cancelados, algunos comercios cerraron temporalmente, quienes no tenían necesidad no salieron por algunos días; los culichis se autoimpusieron un toque de queda.

A un año del operativo fallido para capturar a Ovidio, uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera —actualmente preso en EU—, sus vástagos tienen el control de Culiacán y no existe ningún grupo que les haga frente.

Ovidio, Alfredo e Iván Guzmán, identificados como Los Chapitos, tomaron violentamente el control de la ciudad. Su victoria durante el llamado culiacanazo los fortaleció dentro del Cártel de Sinaloa, asegura el director del semanario RíoDoce, Ismael Bojórquez, especialista en narcotráfico.

Ese 17 de octubre de 2019, cerca de 850 personas armadas salieron a las calles, algunos eran de Culiacán, otros venían de municipios cercanos, tuvieron una capacidad de movilización impresionante, dijo Bojórquez. La cantidad de gente y armas, también sirvieron para infundir temor en otros grupos criminales y en la ciudadanía.

Comentarios