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Parteras: guardianas del nacimiento en la Huasteca Potosina

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25/04/2025

En México, miles de nacimientos se han dado en manos de las parteras tradicionales, encargadas desde tiempos ancestrales de guiar a las mujeres, para dar vida.

“Yo siento que la partería en las comunidades es muy necesaria, porque hay veces que se presenta alguna embarazadita, que ella empieza con su labor del parto y si no hay cerca lo que es el hospital, ¿verdad?, pues siempre buscan a una partera”: Natalia Pineda Alejandro, partera de Tamazunchale.

En México, miles de nacimientos se han dado en manos de las parteras tradicionales, encargadas desde tiempos ancestrales de guiar a las mujeres, para dar vida. En sus comunidades, casi siempre alejadas de la atención médica profesional, desempeñan un papel fundamental en la atención del embarazo, parto y puerperio. Son agentes comunitarios de salud que brindan atención a partos de bajo riesgo, identifican y derivan casos a unidades médicas cuando es necesario.

Son, sin duda, guardianas del milagro de un nacimiento y su conocimiento se transmite de generación en generación y es cada vez más reconocido por organizaciones y profesionales de la salud, como el IMSS-Bienestar, que en mayo de 2024 dio cuenta de apoyar a más de 6,500 parteras en 18 estados, incluido San Luis Potosí, donde 181 están registradas, aunque de forma extraoficial, se habla de muchas más que ejercen esta noble labor.

En la Huasteca Potosina, el campus de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) en Tamazunchale, busca desde 2016 complementar la formación de sus estudiantes de la Licenciatura en Enfermería con orientación en Obstetricia, combinando el conocimiento de la medicina actual con la atención tradicional.

“Tienen que regresar a sus comunidades, a sus casas, ofrecer de cierta manera poner en práctica lo que están aprendiendo acá, los servicios que pueden dar conforme van aprendiendo, porque al final esa labor es la que va a ayudar a combatir estas problemáticas que se puedan presentar”, destaca el director del campus, Óscar Fernández Pérez Tejada.

Los alumnos, cursan una materia denominada Partería Comunitaria y cada año son testigos del Encuentro Internacional de Partería y Medicina Tradicional (EIPAMET), que se realiza desde 2015, donde cientos de parteras, incluso de fuera de México, comparten conocimientos; de acuerdo con la profesora e investigadora, Miriam Rubí Gamboa León.

“Acá tenemos en la Huasteca Potosina parteras tradicionales tanto de ascendencia náhuatl, tének y también nuestros estudiantes vienen de diferentes localidades con ese historial tanto de la cultura náhuatl o como la cultura tének y algunos ix úi, algunos otros como Pames”, destacó.

A pesar de los avances en la atención obstétrica, las parteras continúan desempeñando un papel crucial, pues su labor no solo se limita a la asistencia en el nacimiento, sino que también abarca el uso de plantas medicinales, el apoyo psicológico y la integración del recién nacido a la vida comunitaria, como Natalia Pineda Alejandro, quien tiene cerca de 45 años de experiencia, la cual comparte hoy en día en las aulas.

“Yo sí quisiera que así como los alumnos que están estudiando lleven una atención yo digo que humanizada, porque en el hospital no haya una violencia obstetra, porque las señoras me han platicado, que les dicen <<No, es que no grites, porque ahora tienes que aguantar>>, pues yo siento que ahí en este momento ya le están dando un maltrato. Entonces, yo como partera nunca les digo eso”, enfatizó.

En muchas comunidades rurales con acceso limitado a servicios de salud institucional, las parteras representan la principal o única fuente de atención obstétrica disponible, situación que entienden y buscan cambiar las nuevas generaciones.

“Ir de la mano con partería tradicional, desde cómo se usan los tés, las sobadas que ellas dan como parteras, nos ha ido de la mano a nosotros para ir humanizando y abrir nuestros corazones, para poder emplear todo ese trabajo en un hospital”, comentó Sharlyn Terrones Hernández, alumna de sexto semestre.

“Ella nos ha enseñado a cómo tener un trato más respetuoso, un trato más humano con ellas, empático y no solamente verlas como unas pacientes más, sino también respetar su interculturalidad, sus formas y tradiciones. (…) Me encantaría poner un consultorio de enfermería que también esté complementado con una parte de la tradicional. (…) Lo que buscamos principalmente es la atención materna integral y de cuidados enfocados en ellas, evitar muertes maternas y perinatales en la zona Huasteca”, enfatizó Ana Silvia Sánchez Labastida, quien también cursa el sexto semestre de esta carrera.

El conocimiento se ha vuelto un intercambio entre estudiantes y parteras desde hace casi una década en las aulas del campus en Tamazunchale de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

“Lo poquito que ellos me enseñan, para mí es algo bonito. ¿Por qué?, así yo digo, <<ah no, pues de lo que ellos me dicen, pues yo a la mejor e enriquezco más de sabiduría también, así como ellos se van enriqueciendo de la sabiduría de la partería, así igual yo”, reconoció Natalia Pineda.

La partería tradicional no solo sobrevive: florece. Es un pilar de la reproducción cultural y del cuidado de la vida en muchas comunidades autóctonas. Su persistencia, lejos de ser un recuerdo del pasado, resulta en estos tiempos una respuesta valiente y amorosa.

“También se puede aprender mucho de las parteras tradicionales, de los médicos, médicas tradicionales, que día a día se están volviendo menos, porque son personas de la tercera edad y si no logramos obtener estos conocimientos, esos saberes y transmitírselo a las nuevas generaciones, en poco tiempo estos conocimientos se van a acabar”, consideró Miriam Rubí Gamboa.

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