Fue el sábado 28 de octubre de 1989…

Por: Carlos Covarrubias (colaborador)

Más que por la presencia de la legendaria Black Sabbath en San Luis Potosí, lo sería por la suspensión escandalosa que mundialmente ubicaría a San Luís Potosí, como una región conservadora, un sábado 28 de octubre de 1989 .

Era la gira del Headles Cross y en la banda solo permanecía Tomi Iommi como integrante original; además venia Cozy Powell, Neil Murray, Geof Nicholls y Toni Martin, baterista, bajista, tecladista y vocalista respectivamente. Después de ser prohibida su presentación en León, Guanajuato, esto por decisión del presidente municipal, Carlos Medina Plascencia, la empresa Plustar contactaría a la Federación Universitaria Potosina para que gestionara con el apoyo de la Rectoría los permisos ante el ayuntamiento capitalino. El dirigente estudiantil era Armando Acosta, el rector, Golpista Alfonso Lastras Ramírez, el Ayuntamiento, presidido por Guillermo Pizzuto, después de un fallido intento en la anterior elección, y era gobernador, Leopoldino Ortiz Santos y su secretario de Gobierno, Juan Ramiro Robledo Ruiz.

La violencia en la entidad se presentó el 1 de enero de 1986 tras el fraude electoral en el ayuntamiento local, el asesinato del presidente de la sociedad de alumnos de la Facultad de Derecho, Jorge Mena Ortiz, el 9 de enero de ese año. La renuncia en 1987 del Gobernador, Florencio Salazar Martínez. Muchas piezas se acomodaron en esa etapa en el ámbito universitario y político.

En aquellos meses la UASLP iniciaba el lamentable proceso para desmantelar las preparatorias universitarias. Tomas de camiones y algunas acciones de resistencia se desarrollaban de una manera un tanto desarticulada. La torpe FUP creía que era un evento juvenil con el que se llevarían una pasta a la bolsa, veinte por ciento de las entradas, y darían cauce y desahogo a un sector de la juventud. Pero era el Sabbath, no era la nueva hola del pop mexicano.

Los spots de la radio anunciaban el evento utilizando desde clásicos como Paranoico y temas del disco Born Again. El cartel y boleto traían un dragón más cercano a una portada de un disco de Ronnie James Dio…la banda que abriría era Raxas, grupo nacional que aún existe.

Las autorizaciones se entregaron. Todo parecía estar listo. Sin embargo unos días antes del evento una marcha de la organización Próvida anunciaba lo que sobrevendría. Oposición religiosa al evento. Llamadas de los jerarcas religiosos a las oficinas de Gobierno en todos los niveles.

Según palabras de la Federación Universitaria Potosina ya se habían vendido 15 mil boletos en diversos puntos de venta sobre todo en el DF. Se esperaba lleno absoluto, con el agregado de la cancha que aumentaría hasta cerca de 30 mil asistentes. En 1989 esto hubiera sido el concierto de rock pesado mas importante de la historia.

La presión en aumento finalmente doblego a las autoridades municipales y revocaron los permisos un día antes. El equipo ya estaba montado en el estadio Plan de San Luis. El argumento fue la falta de infraestructura como seguridad y baños. Increíble el deja vu del hell and heaven.

Y también un operativo de seguridad en la central camionera, en la estación del tren y en las carreteras de acceso. Como ibas llegando veían tu vestimenta y peinado y te regresaban quisieras o no. En las inmediaciones del estadio se disolvió la concentración de seguidores que no sabían que pasaba. Algunos detenidos en el Charco Verde y el Edificio de Seguridad Publica pasarían una terrible noche de burla y corte de pelo forzado. Persecución en las calles y detenciones para disolver cualquier reclamo o protesta.

La FUP retiro el apoyo al evento prácticamente unas horas antes del concierto.

Vecinos del Tecuan, barrio cercano al estadio donde se realizaría el concierto, comentan que el día del concierto, tras observar la brutalidad policíaca escondieron en sus viviendas a algunos seguidores de los Sabbath.

El anecdotario algún día será reconstruido.

Un grupo se dirigió a protestar a la plaza de armas, la Presidencia Municipal cerrada. Padres de familia en seguridad pública y el charco verde buscando a sus familiares. Otra marcha improvisada se fue al hotel María Dolores; algunos afortunados pudieron entrar y platicar con los Sabbath que se encontraban en el bar comentando los incidentes perplejos.

Por la noche unos cuantas pintas en iglesias “Guíalos Dios…para que se pierdan…” las autoridades evadieron los cuestionamientos. Nadie sabe nada, como y porque de los acontecimientos.

Pizzuto estaba de vacaciones, eso siempre lo ha comentado y el gobierno del estado apoyo con la fuerza policíaca a petición del ayuntamiento el operativo. Lo cierto fue que la presión de la iglesia católica, el panismo en el poder y el priismo otro tanto conservador, acordarían una forzada suspensión de ultimo minuto.

Un acontecimiento absurdo, increíble e irresponsable. Con los años la autoridad de los diferentes niveles intento borrar el hecho. Después de esto los permisos para tocadas fluyeron. La tardeadas de rock promovidas por las autoridades fueron una estrategia poco afortunada. Ahora resulta que el auditorio del CREA, los partidos políticos, los funcionarios de representación popular aceptaban el buen rock. Hasta un líder identificado con organismos y bandas locales seria regidor en los años noventa.

Fue un parto doloroso para la escena del rock y esto finalmente convierte el hecho en un antes y después. Si existía un rock desde que el mismo apareciera en México.

Ahí están las historias del Guitarrista histórico, el Buho o del buen Sergio Recio. Nadie recuerda quizá los eventos con la Revolución de Emiliano Zapata en los setentas o la visita de Chac Mool en los ochenta. Acaso también el Punk de origen y las primeras bandas del Metal en los ochentas, eventos que o fracasaron o se realizaron a marchas forzadas.

Pero la leyenda Urbana del Black Sabbath en San Luis Potosí resulta mas verídica e increíble que esa platica recurrente de las tertulias cerveceras con el jefe y los tíos.   Quizá porque fue tan insólito e irrepetible que las palabras no alcanzan a describir. Siempre nos quedamos cortos.

La empresa Plustar demandaría ante un Juzgado Civil local, el ayuntamiento se defendió presentando en el juicio por los daños y perjuicios generados por la revocación de los permisos, un grueso expediente donde además de invocar lineamientos de seguridad y salubridad acompañaban las portadas de los discos del Black Sabbath, decían ellos, para evidenciar lo delicado que era permitir el concierto. Igual las cartas de las familias de las buenas costumbres donde manifestaban sus miedos y fobias contra el evento. Finalmente la empresa claudicaría ante una negociación desventajosa y quebraría dándole a Occesa el monopolio de los eventos.

La madrugada del domingo Los Black Sabbath la pasaría en San Luis bebiendo y fumando, bromeando y sorprendidos de la cadena de acontecimientos nunca vistos ni siquiera en el esplendor de su carrera en los setentas.

Con el amanecer se marcharían para nunca regresar.

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